Pulp Fiction, 1940 · page 7 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 7: what you’re looking at
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Ella, anhelante, pregunto: —¢Buenas noticias? —Ya hablaremos de eso, Vera. Ahora lo interesante es dormir y recuperar fuerzas. Yo estoy que no aguanto un minuto mas en pie. Ella comprendi6 que no tenia ganas de hablar y con acento frio, pregunto: — Bien, icudales son sus 6rdenes? —6rdenes ninguna. Yo voy a dormir hasta que reviente y si usted cree que debe hacer igual, le convendra. Manana cuando hayamos descansado, quiza podamos trazar planes. Vera se encogiéd de hombros y nada dijo. Zenker sali6 de la habitaci6n con una horrible sonrisa de triunfo en los labios y se dirigid a su departamento, apresurandose a introducirse en el lecho, donde a los pocos minutos qued6 profundamente dormido. Era mediada la tarde, cuando se acost6 y hasta el siguiente dia a las doce, no volvié a la realidad de la vida. Se visti6d rapidamente, baj6 al bar donde buscé al individuo con quién hablara la tarde anterior y después de una larga conferencia, se decidi6 a visitar a Vera. Ella habia dormido de manera muy agitada. Sus preocupaciones eran mas hondas que las de Zenker. No era solo su propia seguridad sino la vida de su padre la que estaba en juego y era natural que se sintiese dominada por una mayor angustia. Llevaba mas de tres horas levantada y entregada a calculos y posibilidades que no le eran posible resolver, cuando su odioso aliado llamo a la puerta. Ella le abri6 ansiosamente exclamando: —jPor Dios! Crei que no llegaba usted nunca. — ¢Tan necesario le soy que me echa usted tanto de menos? Ella se mordi6 los labios replicando: —Cuando menos, necesito aclarar el panorama para saber cual ha de ser mi rumbo futuro. —jOh claro, es natural! Las cosas han variado mucho en unas cuantas horas, bueno es tenerlo presente. —Yo lo tengo presente todo. Por eso necesito saber cuales son sus planes. —Los mios personales, los tengo ya trazados. En cuanto a los de usted, de usted dependen. — Qué quiere decir? —Sencillamente, que las circunstancias son las mismas pero al revés. Ahora, no soy yo quien obedece sino quien manda. Esto es duro para quien ha estado acostumbrada a mandar y como pudiera ser que eso no le interesase, por esto se lo advierto. cConniclooolks C@©