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Pulp Fiction, 1940 · page 67 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 67: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 67: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Capitulo IX Minutos de tragedia RAN poco mas de las once de la noche, cuando Texas y Nino se encaminaron al «Vanity Fairm, que a semejante hora ya se encontraba atestado de publico. El personal mas escogido de la linea habia hecho objeto de su preferencia al local. El «Whisky» era bastante aceptable, el lugar destinado a juego espacioso y el dueno, habia sabido traer con él media docena de pobres muchachas bastante atractivas, que encendian los ojos de los capataces y jefes de brigada o provocaban todas las noches disputas por gozar de sus atenciones. Texas no iba muy esperanzado de encontrarse con Zenker en Elko. Creia que los fracasos sufridos le habian hecho desistir de aquel plan tan audaz, ya que el cebo a base del fingido telegrama del secretario de Estado habia dejado de ser tal cebo. Pero como habia decidido no salir para el rancho hasta el siguiente dia, prefirid echar un ultimo vistazo al local. Los informes que habia adquirido sobre el propietario no eran muy santos, pero le favorecian en cuanto a seriedad en el negocio. Siempre sujeto a un plan acordado con Nino, penetrdé solo buscando acomodo en una mesa proxima a la puerta y con las espaldas protegidas por la pared, mientras el mejicano, haciendo su aparici6n mas tarde, debia situarse de manera andaloga, pero en el lugar opuesto. De esta manera, en caso de un ataque imprevisto, podria ayudarse mutuamente dividiendo la atencidén de sus posibles enemigos. Cuando Texas tomo asiento y eché un vistazo en derredor, no observ6 nada alarmante. Su aguda memoria le hacia recordar la mayor parte de las caras de los clientes. Diriase que todas las noches acudian los mismos y que aquello poseia caracter de reuni6n familiar. Pero poco a poco, observ6 que aquella noche se presentaban algunos individuos de no muy agradable aspecto. Para Texas, profundo conocedor del hampa de la region, el pistolero neto tenia un aire inconfundible, algo especial que le delataba a la legua aunque tratase de disimularlo. La observaci6n era justa. Hombres fuera de la Ley, perseguidos de continuo, vivian en perpetuo recelo. Sus C@jiss oemigésco inn