ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 66 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 66: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 66: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Vera quedo tensa junto al vidrio de la ventana. La suerte de Texas iba a decidirse una vez mas y no dudaba que algtn dia la suerte se pusiese en su contra y cayese para no levantarse mas. Se hallaba embargada en tan tragicos pensamientos, cuando un mozo del hotel llam6 a la puerta. Vera se envaré temiendo alguna complicacién de tltima hora y con recelo abrio la puerta. —Senora — dijo el mozo — este telegrama para su esposo. Zenker habia inscrito a Vera como lo que en realidad era ante la ley y el mozo, en ausencia del secretario, entendia que debia entregar la correspondencia a su esposa. Ella lo tom6 respirando con alivio y volvio a cerrar. El telegrama le intrig6. gDe quién podia ser y qué podria contener que le afectase? Bruscamente se decidid. Dadas sus relaciones, no era muy correcto abrir el despacho, pero siempre podia alegar que ante el temor de algo imprevisto que les pusiese en peligro se habia decidido a abrirle. El telegrama estaba impreso en Lakevien ya en territorio de Oregon, rayando con California y decia: «Papa bien. Por motivos de salud abandono rancho y ha hecho viaje un poco accidentado pero feliz. Nos dirigimos a lugar convenido.» Vera tuvo que apoyarse en la pared para no caer desmayada de alegria. El texto del telegrama le informaba que su padre habia logrado evadirse del rancho con la ayuda de los que trabajaban en su favor y que habia cruzado la divisoria para dirigirse a Oregon. Vera no se detuvo a pensar mas en el contenido del telegrama. En su salvaje alegria, no pens6 que en él no se indicaba el lugar convenido y sdlo pensé que su padre estaba libre y que ya no necesitaba de Zenker para nada en la vida. El odio que sentia por el hombre que se habia aprovechado de su situaci6n para comprarla como a un objeto de capricho, estall6é furiosamente. Zenker tenia que pagar aquella villania y la pagaria. Ahora no podia dejarle darse la satisfacci6n de acabar con Texas, no lo haria, aunque de rechazo sufriese ella las consecuencias. Texas tenia que vivir, porque era su propia vida a pesar de saber que jamas la amaria y porque era él quien debia librarla de la presién enojosa de su miserable marido. Y sin pensarlo mas, tomo su velo y se lanz6 a la calle. cConniclooolks C@©