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Pulp Fiction, 1940 · page 46 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 46: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 46: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

algunos taludes cubiertos de espesa vegetacion y detras de estos, un oscuro bosque se perdia de vista cortando la llanura. Apenas habia iniciado el convoy la entrada en el puente, cuando a su paso y desde los taludes, vibraron secas y restallantes varias detonaciones y unas ligeras volutas de humo azul se elevaron entre el boscaje. Un grito ronco siguid como un eco a los disparos, pero cuando los viajeros quisieron reponerse de la impresi6n para haber replicado, ya el tren se deslizaba rugiendo por el maderamen del puente Texas se lanz6 como un meteoro a la ventanilla con el revélver empunado y hasta consiguid disparar un par de tiros sobre los taludes, pero se perdieron de vista, mientras el convoy seguia recto su paso por el puente. Nino se acerco a él exclamando: —jMaldita sea Jalisco! gA que habran venido esos disparos...? No los han hecho contra nosotros, creo yo..., han disparado mas adelante... Texas iba a decir algo, cuando dos viajeros cruzaron la plataforma irrumpiendo en el vagoén aterrados. Casi no podian hablar de miedo y solo acertaron a balbucir. —jHan... han... matado al... maquinista! Texas se dio rapida cuenta de lo que la noticia podia significar. Si habian disparado contra la maquina, habia sido con la intencién deliberada de eliminar al maquinista y dejar el tren sin gobierno para que descarrilase en cualquier punto de la via. Lanzando un terrible juramento, abrié la portezuela y eché una mirada hacia adelante. El tren salia del puente en aquel momento y se deslizaba por una pronunciada pendiente hacia el valle. Jim sin dudarlo, salt6 al estribo y se dispuso a recorrer los vagones hasta alcanzar la maquina. El convoy se deslizaba a la aventura sin control alguno y cualquier desnivel o recodo de la linea podia hacerle descarrilar. Texas sabia algo de trenes aunque no mucho. Habia manejado las empiricas locomotoras de los primeros ramales férreos durante la guerra y no creia muy complicado poder detener la marcha de aquel. Jim iba ganando terreno no sin grave exposicién de salir despedido de los estribos al menor coletazo del tren y docenas de ojos le seguian; avidamente desde los vanos de las ventanillas anhelando que llegase a tiempo de evitar la catastrofe. Texas mird un momento hacia atras y descubriéd a Nino siguiendo sus pasos. El mejicano nada sabia de trenes pero como un COnniclOolks C@©