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Pulp Fiction, 1940 · page 39 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 39: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 39: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

uno y agrego: —Cuando alcancéis el refugio, os entregaran el resto. —Va a estar usted muy lejos, patrén?—pregunt6 uno. Zenker astutamente, replico: —Fstaré dentro. No olvidéis que hasta las doce no debéis intentar nada. Ahora, voy a sacar de alli a mi mujer por si acaso y cuando la haya dejado en lugar seguro, volveré. Cuando suenen las doce en el reloj del Ayuntamiento, maniobrar. Dej6 a los dos rufianes a la espalda del hotel y regres6 a éste. Penetr6é en su dormitorio, recogi6 algunas cosas y dijo a Vera: —Salga por delante. Oculte ese maletin debajo del vestido hasta que esté fuera y dirijase a la estaci6n. Yo la seguiré pronto. Vera angustiada, obedecid. El encargado del mostrador la vio salir, pero no hizo aprecio al observar que no llevaba equipaje alguno. Poco después, Zenker la seguia y rectamente se dirigiO a la estaci6n donde ya esperaba Vera. — Todo bien? —Todo. Cuando nos echen de menos, estaremos a un buen numero de millas. Este tren es un mercancias con algunos vagones para viajeros. Manana en una estaci6én del transito, cambiaremos de tren tomando el rapido para Elko. Y desaparecieron en el interior del andén. Acababan de sonar las doce, cuando Nino que poseia un sueno ligero, despert6 sobresaltado. Sobre el cristal de la ventana, habia tamborileado algo al chocar contra él. Nino qued6 tenso escuchando. No estaba muy seguro de que fuese cierto y en la duda, espero. Un nuevo y débil chasquido, se produjo en el cristal y esta vez fue Kit el que también lo capt6 despertando, — Qué es eso? — pregunt6 el mayoral. —Pues, no sé, pero creo yo que han llamado ahi... Ambos se arrojaron del lecho dirigiéndose a la ventana. Kit mas ligero que el mejicano, fue el primero en llegar y abrir el vidrio. Subitamente, el silencio de la noche quedo desgarrado por el vibrar retumbante de dos detonaciones y el infeliz mayoral emitiendo un rugido de dolor, cay6 hacia atras en brazos de Nino, que en aquel momento intentaba asomarse por detras de él. La luz de la luna penetraba por la ventana formando un recuadro azulado y el mejicano sintiendo que le temblaban todas las carnes pese a su valor, dej6 caer el cuerpo del mayoral con estrépito. El tiro le habia dado en plena cara y esta solo era una Comics C@©