Pulp Fiction, 1940 · page 40 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 40: what you’re looking at
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masa de carne sangrienta. De modo inconsciente sintid ruido de cristales rotos y el estampido de una detonaci6én mas prdoxima y algo le dijo al coraz6n que aquel era el revélver de Texas replicando. Atontado capt6 un agudo grito de agonia y rehaciéndose se lanz6 imprudentemente a la ventana con el revélver empunado. Un bulto con figura humana caia en aquel momento de cabeza, a la corraliza desde el tajadillo del cobertizo fronterizo y otra silueta elastica, saltaba como un mono desde él, alcanzando el remate de la tapia. Nino estiré el brazo contraido por la rabia y dispar6 al tiempo que al otro lado ladraba otra arma. El individuo que se disponia a saltar al otro extremo del tapial, qued6 encogido en el intento y luego, vacilando, cay6 hacia atras dentro de la corraliza, para clavar la cabeza en la tierra donde qued6 inmovil a tres metros de su companero. Nino al observar que no habia nadie mas a la vista, abrio la puerta y sali6 al pasillo en el momento en que Texas con el revélver atin humeante, hacia lo propio. Texas palido y desencajado al descubrir a Nino, perdi6 la rigidez de su semblante y pregunt6 con extraneza: — A quién dieron, Nino? Crei que habia sido a ti... —jOh no, maldito sea su corazé6n! Fue a ese pobre Kit... Le han destrozado la cara y... jmaldita sea Sonora!... tengo que declarar que me ha salvado la vida. Un movimiento inusitado se observé en el hotel. Los viajeros que habian sido sorprendidos en pleno sueno, salian a los pasillos impresionados, mientras el personal, nervioso corria de un lado a otro preguntando que sucedia. El encargado del hotel alcanz6 el pasillo y al ver a Texas, pregunto: — Que fue eso, capitan? —Algo grave, senor Kindal. Han pretendido deshacerse de nosotros desde un cobertizo que hay en la corraliza... No lo han conseguido, pero han matado a un infeliz conductor de diligencias que nos acompanaba. Ahi lo tiene usted. Octipese de él mientras yo bajo a ver que saco en limpio de esta emboscada. Nino se dispuso a acompanarle, pero Texas imperioso orden6: —Quédate ahi y no dejes salir a nadie. Sospecho que pueda haber aqui dentro alguien relacionado con este suceso. —jMaldita sea Sonora! Como sea verdad y caiga en mis manos... Andale y no pierdas tiempo, manito. cConniclooolks C@©