ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 35 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 35: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 35: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

— Qué diablos sucede? Otra vez no haga eso si no quiere que... Ella corrié a él tapandole la boca desencajada y susurr6: —jSilencio, Zenker! ;jOh estamos perdidos! El palideci6é y sin soltar el revélver, miré a la puerta temeroso, preguntando: —jPor el infierno!... ¢Quiere hablar? — jTexas!... ;Texas entra en el hotel en este momento! Zenker crey6 que todas las montanas del Oeste se hundian sobre la cabeza y rechinando los dientes, rugi6: —No esta usted loca? —No. Acabo de verle por el vidrio de mi ventanilla. Ha salido de la estaci6n en compania de Nino y de otro individuo tan fuerte como el mejicano... jDios mio!... g¢¢O6mo habran podido averiguar que estamos aqui? —Callese, ¢quiere? ;Quién le dice a usted que sabe que estamos aqui y que viene en nuestra busca? —Pero... —Si, no siga... pero eso nada significa. Olvida usted que esto es un hotel y que aqui acuden muchos viajeros. ¢Usted cree que si supiese que estamos aqui se mostraria tan despreocupado aunque lleve una buena compania? Sospecho que todo ha sido una coincidencia, aunque he de adelantarle que muy sospechosa y dolorosa para nosotros, pues la presencia de Texas aqui nos dice que el plan para eliminarle a la salida de su rancho ha fracasado no sé como. — Esta usted seguro? —De no haber fracasado, él no estaria aqui. —No puede haber averiguado que nosotros...? —Puede haber averiguado que estamos en Reno, pero nada mas. Yo no soy tan tonto que deje cabos sueltos. Quien tenia que traer noticias, debia esperarme en determinado lugar donde yo le veria. Atin en el caso de que Jim hubiese obligado a hablar a nuestros pistoleros, ninguno le ha podido descubrir nuestro paradero. —Pero es terrible que sea precisamente aqui donde venga a parar. Estamos sobre un barril de pdlvora. Zenker que se habia tranquilizado en parte, replico: —Si, pero no solo nosotros, sino él, con la ventaja por nuestra parte, de saber que esta aqui, mientras él no sabe dénde estamos nosotros. Quiza esto haya sido providencial. —Qué maquina usted? — pregunt6d ella atormentada nuevamente por la suerte de Texas. El parecié sospechar los sentimientos de Vera porque contest6 COnniclOolks C@©