Pulp Fiction, 1940 · page 31 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 31: what you’re looking at
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—jOh si, una luna tan feliz como la nuestra, requiere ese paréntesis! jEs usted un sibarita! El no queriendo agravar la tirantez, replicé: —Escticheme, Vera, es usted incapaz de aguantar una broma. Yo sé que nuestra union no es nada mas que un pacto un tanto original y hasta doloroso para usted, pero un pacto. Mi idea de quedarme aqui un par de dias o tres, no depende de nuestra union sino que obedece a que debemos hacerlo asi. El telegrama a Texas esta en curso. Usted le conoce y sabe su caracter impulsivo. Estoy seguro de que en cuanto lo reciba, tomara la diligencia y por el medio mas rapido, se dirigira a aqui para después marchar a Elko. Mis hombres le esperan en el lugar donde debe tomar la «Pony Espres», con orden de deshacerse de él en el camino, sin perjuicio de seguir las investigaciones en busca de su padre. Si lo consiguen, como espero, han de venir aqui a darme cuenta, en cuyo caso, no tendriamos que desplazarnos a Elko, sino ocuparnos directamente de la suerte del senor Spack. A pesar del odio que Vera sentia por Texas, escuchaba a Zenker con los nervios en tensién. La sola idea de que Jim pudiese morir le encendia la sangre angustiando su alma, pero habia exigido su muerte y debia obtenerla solamente por vengarse de Stella. —Quiero también a Stella—dijo rabiosa—A esa la he de deshacer con mis propias manos. —No tengo inconveniente en cedérsela. De Stella no estoy enamorado como de usted. —jNo me haga reir, Zenker! —Bueno... diré que no la he deseado nunca como a usted. —Fso quiza sea mas admisible. Usted no es capaz de sentir carino por nadie. —jQuien sabe! Hasta los tigres saben concebir pasiones. —Un tigre al lado de usted, es un manso cordero. —Me honra usted con esos calificativos tan dulces, propios de una amante esposa, jEstoy orgulloso de esta unién! —No tiene mas que decirme?— pregunt6 ella despectiva. —NO, si usted no tiene mas que preguntar. Ella, tras un momento de duda, replicé: —Si; hay algo que no comprendo. ¢Por qué ha indicado a Texas que vaya a Elko y no deje de visitar «Vanity Fairy? —Oh, es asunto muy sencillo. Yo soy un hombre muy comerciante. Sé que no todos los negocios se dan bien y rinden utilidad y en previsi6n, he emprendi6 varios. «Vanity Fair» es un excedente bar y garito, que recorre triunfalmente el trazado del COnniclOolks C@©