Pulp Fiction, 1940 · page 30 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 30: what you’re looking at
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para San Reno. Era mediada la tarde cuando el tren penetraba en la ciudad. La populosa estacién fronteriza se hallaba cuajada de viajeros a través de la frontera. A Texas le agrad6 aquel inusitado movimiento, pues era la mejor manera de pasar desapercibidos en la llegada. Temeroso de ser espiado, tomo toda clase de precauciones para abandonar el andén. No sabia que terreno pisaba respecto a Zenker y temia darse a ver antes ele tener tiempo a ser él quien descubriese a su enemigo. Texas que conocia muy bien Reno, se dirigid directamente a un hotel proximo a la estacién. Era un buen local, poco bullicioso, donde le conocian y queria estar seguro el tiempo que permaneciese en la localidad hasta su salida para Elko. El trio quedo instalado en dos habitaciones contiguas del primer piso y después de cenar, se acostaron dispuestos a emprender la marcha al dia siguiente. Zenker que no era hombre a quien gustase perder el tiempo, llev6 a rapido término su proyectada boda con Vera. Dos dias mas tarde, se celebraba el enlace y la boda no pudo ser cosa mas triste ni mas desesperante para Vera, que todo lo habia sacrificado en aras a la salvaci6n de su padre. Cuando regresaron de casa del pastor ya unidos, Vera arrojando con rabia su velo sobre una silla, dijo: —Bien, ya ha conseguido usted todo lo que anhelaba. Me ha tratado como a la mas vulgar de las mujeres comprandome al amparo de un lazo sagrado. No me quejo, puesto que he aceptado sin enganos su proposicién, pero si exijo el cumplimiento de lo pactado. Zenker triunfante, replicd: —Yo cumplo todo lo que prometo en cualquier terreno. Yo he destacado a dos hombres de confianza que hagan averiguaciones en el rancho de Texas, para saber que ha sucedido con su padre. Ya tienen instrucciones para buscarnos segtn lo que tarden en saber algo. gDesea algo mas? —De momento no, salvo saber que vamos a hacer a partir de este momento. Zenker sonrio irdnico diciendo: —Pues... creo que debemos tomarnos un par de dias para celebrar nuestra luna de miel, ;que menos? cConniclooolks C@©