Pulp Fiction, 1940 · page 21 of 87
Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 21: what you’re looking at
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dispararon rabiosos sobre la diligencia que se alejaba a un trote endiablado y sus balas se clavaron en la caja traspasando el interior, pero quedaron atras sin posibilidades de alcanzar a los fugitivos. El mayoral cuando estim6é pasado el peligro, se irguid sonriendo en el asiento y trat6 de dominar a los fogosos animales, pero estos asustados por el tiroteo y arrastrados por el companero herido que galopaba ciegamente, siguieron a un trote alucinante por un terreno que constituia un terrible peligro. La diligencia rodaba por una senda estrecha y tortuosa pegada al cauce del rio y el mayoral se daba cuenta de que si no lograba dominar a aquellos enfurecidos caballos, corria el peligro de ir a parar al cauce del Sacramento. Maldiciendo terriblemente y deshaciéndose los punos para tirar de la reata, se agitaba en su asiento procurando cuando menos mantenerse en el centro de la senda, con la esperanza de que mas tarde o mas temprano los animales dominasen su panico y recobrasen su control, pero nada de lo que se proponia lograba, y el pesado adminiculo rodaba dando peligrosos tumbos por el camino, amenazando con desplomarse en el rio. De stbito, la senda present6 un violento recodo, los caballos alocados, apenas si se dieron cuenta de él y siguieron casi rectos. Los que trotaban pegados al rio, parecieron otear el peligro al deslumbrarse con el brillo del agua herida por el sol y trataron de meterse dentro de la senda, pero empujados por sus companeros no lo consiguieron y pocos metros mas alla, desbordaban la cinta del sendero y saltaban al vacio, arrastrando tras ellos el pesado armatoste. El conductor al darse cuenta de la inevitable catastrofe, se puso en pie sobre el asiento y abriendo los brazos se lanz6 al vacio todo lo mas lejos que pudo del vehiculo, mientras este, perdiendo el equilibrio, se precipitaba en el agua con un estruendo imponente, formando un enorme vacio en el lecho del rio al caer. Nadie fue testigo del suceso. Caminaban por un lugar desierto y el rio por aquel lado aparecia solitario, sin que la proximidad de alguien pudiese acudir en auxilio de los que lo tripulaban. cConniclooolks C@©