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Pulp Fiction, 1940 · page 16 of 87

Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 16: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — La carrera de la muerte — page 16: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Jim llam6 a Nino y mostrandole el telegrama dijo: —Preparate. Vamos a salir enseguida para Elko. —jOh bien, esto es grande, creo yo! Se me estaba oxidando el revolver o asi de no hacerle gritar. ;Cuando nos vamos? —Manana por la manana. —A caballo? —Pues... no sé qué decirte, Nino... La linea por este lado todavia es deficiente y lenta. Tendriamos que dar un gran rodeo hasta alcanzar Reno. Yo creo que podemos tomar una de las diligencias del «Pony Exprés», hasta Reno y alli, seguir en el tren hasta Elko. No sé si ya la linea llegara hasta el mismo poblado, pero si no llega, no quedara muy atras. Es lo mejor. —Bueno va, manito —repuso el mexicano—entonces, con darle un poco de grasa a los revdlveres o asi creo que habra suficiente. —Si, cuidate de las armas y de preparar bastantes proyectiles por si acaso. No creo que nos hagan falta mas de media docena por cabeza. —jOh! bueno—entonces si llevo un par de cientos para los dos, puede que nos lleguen justos. Cuando tt dices, jmaldita sea Sonora! que vas a disparar media docena de tiritos, no suele quedar ni uno de un centenar. jSi te conoceré yo! —jNino! Eres una bestia. Estas asustando a la senorita Stella innecesariamente. Mendoza se rasco la cabeza disculpandose. —jYa! jMaldita sea mi <«isicrasia»!...Era un decir o asi... Claro que a veces, pues... ni sacar el revdlver... Si se trata de una docena no mas de pringaos, pues... creo yo que con un par de punetazos por barba... —jBasta, Nino!—replicéd Stella—. No conseguiran ustedes enganarme. Quisiera ir con ustedes. —jOh no, eso si que no! ;Repinto!—grit6 Nino asustado—. Aquel lugar no es apto para senoritas creo yo... Un campamento de un ferrocarril como de una mina, es algo parecido a una sucursal del Infierno jmaldita sea Sonora! jSi lo sabré yo! —Y quiere usted tranquilizarme? —Pues claro... Para los hombres no hay peligro, me parece a mi, pero con una mujer... tendriamos que entrar a tiros en el campamento y nos asarian antes de llegar a él. Texas le hizo salir para preparar todo y se dedic6é a calmar la angustia de Stella. Luego, llamo al capataz del equipo para confiarle el cuidado de la joven. —No saldra del rancho sin llevar una docena de hombres al lado COMICOOKS C@©