ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 76 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 76: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim: Texas — page 76: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

carreteras de California con direcci6én a la frontera mejicana. De acuerdo con Zenker, decidimos llevarnos a Stella fuera de Norteamérica y les envié por delante prometiéndoles reunirme con ellos en Yuma. De no alcanzarles en el camino, solo alli es posible localizarles. —Cuanto tiempo llevan de ventaja? —pregunt6 Texas rabioso. El financiero mintiendo, exclamo: —Bastante. Salieron inmediatamente de llegar yo y no sé la ruta que habra elegido Zenker. No puedo decirle mas. Texas se qued6 ponderando la situacién. Conocia al astuto secretario y estaba convencido de que éste tomaria toda clase de precauciones para desorientarle en el caso de suponer que Spack fracasase y perderia mucho tiempo en caminar de un lado para otro realizando investigaciones premiosas. Lo mas seguro era adelantarse a él, llegando a Yuma mucho antes que sus enemigos. Alli podia cogerles de sorpresa mientras que en el camino no seria tan facil. Después de un momento de duda, exclam6: —Bien, no crea que confio mucho en su declaracién y he de confirmarla. De momento, conservaré su vida, pero si después compruebo que me ha enganado, la muerte que le reservo va a ser espantosa. Como Texas se encontraba agotado y molido de las tragicas jomadas sufridas, decidiéd tomarse un descanso antes de emprender la marcha y dejando dos hombres de vigilancia y a «Chacal» atravesado sobre la puerta, se dirigid a una de las yacijas y se tumb6 quedando dormido poco después. Estaba el sol bastante alto cuando despertdé. Le dolia todo el cuerpo enormemente y sobre todo, las coyunturas de los brazos, pero se sentia mas fuerte y animoso, pensando en Stella y en su posible salvacion. Reunio a sus hombres ordenando: —Vais a volver al rancho donde conduciréis a este tipo. Ponedle bajo la vigilancia de «Chacal» y vosotros me respondéis de él con vuestra vida. Lo necesito para cuando regrese. Uno de vosotros vendra conmigo, en cuanto a Nino, voy a ver cOmo se encuentra antes de marchar. Dio orden de que le esperasen y montando en «Rayo», pues «Huracan» habia quedado en el rancho, se dirigi6 al poblado. cConniclooolks C@©