Pulp Fiction, 1940 · page 71 of 102
Aventuras de Jim: Texas — page 71: what you’re looking at
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arenal. La noche estaba un poco fresca, pero las estrellas lucian espléndidas y un resplandor de luna sobre el mar iluminaba en azul el paisaje. El rumor de las olas al batir los cantiles era impresionante y Texas sinti6d un estremecimiento al ponderar el dramatico momento que se le avecinaba. Contra su voluntad, tante6 por detras las esposas de las manos y se despoj6 de ellas aprisionandolas entre sus convulsos dedos. Necesitaba mucha libertad en los brazos para moverse al caer y atin se sentia atormentado por los dolores de aquella torturada postura. Apenas habia terminado de recobrar su libertad, cuando un furioso galope turbé el silencio del arenal. Texas acometido de una corazonada, volvio anhelante la cabeza, en el momento en que era soltado contra la tierra y la voz rabiosa de Spack gritaba roncamente: —jFuego, por el demonio!... jDisparad sin compasidén! Los tres pistoleros y el propio Spack, sacaron los revélveres con rapidez y dispararon contra el grupo, pero inmediatamente una lluvia de plomo se clav6 en la arena estando a punto de acabar con él. Jim dandose cuenta del terrible peligro que suponia el fuego ciego de aquellos hombres rabiosos, tir6 de las esposas que aprisionaban sus pies y levantandose de un elastico salto, grit6: —jNino!... jCuidado!... jQue estoy aqui! Spack enloquecido, giré rapidamente con el revoélver, disparando sobre él. Texas se inclind hurtando el cuerpo al disparo y salt6 sobre el financiero atenazandole furiosamente el brazo. En aquel momento, una sombra salt6 como una elastica parabola y algo grunendo sordamente se aferrd a la garganta de Spack, quien soltando el arma trat6 de sacudirse aquel abrazo mortal. Era el fiel perro de Texas, quien al reconocer la voz de su amo y descubrirle luchando con Spack, habia saltado en su auxilio al tiempo que todo el grupo de jinetes avanzaba en tromba. Un pistolero habia sido alcanzado y yacia en tierra y los otros dos, trataron de huir disparando sobre los jinetes, mientras Texas llamando al perro, grit6: —jQuieto, «Chacal»! Le quiero vivo. El perro entendiendo la orden, se limit6 a sujetar por el cuello al cConniclooolks C@©