ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 67 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 67: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim: Texas — page 67: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

dos carros, echaron mano a sus armas dispuestos a defenderse, pero apenas habian hecho intencién de disparar, vibr6 una descarga y tres de ellos cayeron sobre las reses muertas, sin tiempo a hacer uso de las armas. Los otros tres parapetandose entre la carne, abrieron fuego sobre los peones y uno de estos, cay6 con el pecho atravesado, pero Nino furioso, salt6 desde el caballo al carro con una agilidad impropia de su recia naturaleza y disparando ciegamente, puso a los tres fuera de combate. —jMalditos gringos! —vociferaba—. Les voy a arrancar las orejas Oo asi para adornar mi cinto como los indios... jHabra pringaos!... ;Deshacerme a ese a palos u os mondo a todos como a bayas! Los dos peones atenazaron al capataz y uno de ellos desgarrando una rama de uno de los solitarios arboles que crecian en aquella zona, se dispuso a cumplir lo ordenado. El capataz seguro de que le desharian, rugid: —jNo, no; hablaré! —jHabla, sapo maldito! —grit6 Nino— y como me enganes... —La chica no esta aqui —dijo el capataz— El jefe la sacé del carro mucho mas atras y se la llev6 en un calesin que tenia preparado. —(Dé6nde se la llev6? —No lo sé... —Darle cinco palos para que haga memoria. Los peones obedecieron, pero el capataz entre rugidos de dolor, gruno: —jNo lo sé!... jLo juro que no lo sé, no nos dijo dénde pensaba ir con ella! —, Qué orden os dio a vosotros? —La de seguir adelante y negar que hubiésemos visto a la muchacha. —D6nde debiais dirigiros? —A Sherwood... y desde alli, a un barranco donde arrojariamos la carne y los carros. Luego nos iriamos por donde quisiéramos. Nino tras un momento de duda, orden6o: —Atarle las manos a la espalda, ponerle una mordaza para que no pueda hablar y atarle a la trasera de un carro. Luego, arrear los cConniclooolks C@©