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Pulp Fiction, 1940 · page 6 of 102

Aventuras de Jim: Texas — page 6: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas — page 6: Pulp Fiction, 1940

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escasas fuerzas. Stella entusiasmada de su estancia en el rancho, decia a Jim: — Cree usted de verdad que habra alguien que quiera comprar esa funesta mina? El, que queria librar a la joven de la preocupaci6n que su herencia le estaba produciendo, repuso: —Claro que creo que hay quien desea comprarla. Tengo quien ofrece 500 000 dolares... —Y por qué no se la cede hoy mismo? — Usted cree que debe conformarse con ese precio? —jPues claro que si! Medio mill6én de dolares. ;Para qué deseo mas? jSi con ese dinero tengo para vivir estupendamente toda la vida! —En ese caso, yo haré preparar la escritura de venta. —Si, hagalo, Jim. Necesito ese dinero rapidamente. —(Para qué? —pregunt6 él intrigado. —Primero, para no estar viviendo a sus expensas tanto tiempo. Esto es vergonzoso en una mujer que casi es millonaria y segundo... porque deseo comprar terreno para levantar una casita para mi. —Lo segundo me parece bien. ¢Dénde piensa instalarse? — pregunt6 él con cierto temblor de voz. —Pues... confio en que dentro de este mismo terreno. No creo que un hombre tan rico como usted que posee tantas millas libres, no quiera venderme una parcela. El sonrié levemente y repuso: —FEscuche, Stella. Ya le dije, que éste fue el patrimonio que me dej6 mi padre, el cual he acrecentado, pero del que no me he desprendido ni de un acre. Usted no necesita comprarme terreno. Si desea vivir aqui, yo haré que levanten un edificio en el lugar que mas le guste de mis terrenos y lo puede usted habitar toda la vida. éQué mas le da? —No es justo, Jim. ¢Seré siempre su huésped? —No le agrada serlo? Entendi que... —jClaro que si! —se apresur6 a afirmar ella— pero quisiera ser su vecina mas cercana. No depender de nadie y no lo considere ofensa, sino delicadeza. —jBah! Usted no me hace extorsién, Stella. De mi viven un millar de colonos. cConniclooolks C@©