Pulp Fiction, 1940 · page 35 of 102
Aventuras de Jim: Texas — page 35: what you’re looking at
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como un perro. Texas se dio cuenta del suplicio refinado a que le iban a condenar. Ya estaba sufriendo el tormento de la sed y sabia lo que era padecerla con intensidad, pero estaba dispuesto a todo antes que ceder. Por otra parte confiaba en Nino. Habia advertido que solamente tardaria tres dias en regresar y si pasado ese tiempo no volvia, estaba seguro de que el fiel mejicano, aunque no era un pozo de sabiduria y de iniciativas, se decidiria a hacer algo para localizarle. Si asi era, atin podian suceder muchas cosas, aunque tres dias o mas sufriendo aquel terrible tormento, eran muchos dias y hacia falta poseer un temple de acero para soportarlo. Pero él era un hombre excepcional, que habia pasado por pruebas muy duras en la vida y estaba dispuesto a soportar la que le proponian. —jNo cederé! —repuso sencillamente. —Esta bien. Queda mucho tiempo para hablar. Zenker; cuidese de que sea bien vigilado y de que nadie le acerque a los labios una sola gota de agua. Pudiera suceder que se dejase morir antes de ceder y yo no soy hombre que confia las cosas al azar. Necesito a mi sobrina y voy a aprovechar estas horas para aduenarme de ella. No estando alli el cerebro conductor, la cosa no es dificil. Quiero atacarle en su propia guarida como él me atacé6 a mi en la mia. Ambos abandonaron la estancia dejando a Texas angustiado, no precisamente por su tragica situacion, sino por el peligro que podia correr Stella. Su vida nada significaba al lado de la de la joven y aunque seguramente aquellos monstruos no habian calculado los efectos de su ataque, era indudable que habian encontrado sin querer su punto flaco y que le iban a hacer pasar horas de horroroso tormento. Faltando él de la hacienda, ;qué podia suceder? Nino era un tigre en lucha abierta, pero carecia de ingenio y de sagacidad; era un ser infantil a quien no resultaba dificil burlar con astucia y aquella gente poseia maldad para llevar a término los mas absurdos planes. Pero él no debia consentir que la joven cayese en sus manos mientras tuviese un resto de aliento. Nada podia intentar en aquella fiera situaci6n y sin embargo, algo tenia qué hacer para librarse de cConniclooolks C@©