Pulp Fiction, 1940 · page 90 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 90: what you’re looking at
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nosotros dos. Stella intervino para asegurar: —jOh, no quiero continuar con ella en cuanto quede liberada! La venderé por lo que me quieran dar. —Fso es otra cosa. Buscaremos un comprador, pero usted habra salvado su herencia y sacara por ella lo que sea digno. Las conservas y el vino les confortaron y Nino, un poco alegre, se sentia tan belicoso, que hablaba de abandonar su refugio y salir al encuentro de los mineros. —Estate quieto, Nino—dijo Texas que se te ha sublevado en la cabeza el caballo de Atila y puede desbocarse. —Bueno va, jmaldita sea Sonora!... Pero si se desboca y pillo a esos pringaos por delante, les haré papilla o asi y ya veras qué divertido. Durante algunas horas les dejaron tranquilos. La prueba les habia resultado demasiado cara y todos habian adquirido cierto panico hacia aquella pareja de peleadores formidables que se salian de la regla general. No obstante, al llegar la noche, volvieron a realizar un intento de asalto. Escondidos en los accidentes de las paredes, abrieron un fuego graneado sobre el maderamen con la esperanza de poder acertar a alguno de sus defensores, pero éstos, bien escudados, se hallaban a cubierto y sus revélveres tronaban siniestramente. Desistieron del ataque y el resto de la noche transcurri6 en calma, sin que por eso Nino y Texas dejasen de vigilar atentamente pendientes del mas ligero rumor. Para ellos, alli dentro no habia dia ni noche. Todo era noche y aunque poseian una lampara, no se atrevian a encenderla por temor a orientar las huellas de sus enemigos. Nino renegaba de la obscuridad. Decia que le iban a llegar los ojos al cogote de tanto abrirlos inutilmente y Stella, medrosa, se aferraba del brazo de Texas sin soltarle, cosa que producia escalofrios de angustia y alegria al audaz aventurero. Durmieron algunos ratos por turno y a la manana siguiente, volvieron a sufrir un intento de asalto que también fue rechazado. Hubo un largo paréntesis y Texas se preguntaba angustiado qué estarian urdiendo y cuando tendrian noticias de sus nuevos planes. Pasaron varias horas tremantes y estaba la tarde avanzada, cConniclooolks C@©