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Pulp Fiction, 1940 · page 85 of 104

Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 85: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 85: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Jalisco!, que cuidando de usted. Me da el coraz6n que algo va a suceder no estando él. —No me asuste, Nino... —No, no quiero asustarla, pero es verdad... Bueno, creo yo que puede ser verdad, y como ya hasta manana no espero que regrese el patr6n, creo que en lugar de vigilar este asqueroso agujero, debemos refugiarnos alla arriba en los palos. Alli estaremos mas seguros y cualquier sorpresa que intenten esos pelaos, jmaldita sea su figura!, la descubririamos con tiempo. Stella acept6 la idea y ambos ascendieron a los travesanos altos de la galeria. Nino arranc6é algunos tablones, cruzandoles sobre _palos transversales y form6 una cOmoda plataforma, diciendo a Stella: —Bueno, manita, creo yo que puede dormir un rato. Yo no tengo sueno y vigilaré. No vamos a pasar la noche en vela. —Bien, podemos dormir un rato. La mitad cada uno. Creo yo que para vigilar serviré. —jOh, claro que si! Usted es una mujer adorable y ya le dije al patron que... Se mordi6 la lengua, dandose cuenta de que iba a decir algo indiscreto. — Qué le dijo usted? —pregunt6 Stella intrigada. —Pues... eso..., que era usted una mujer muy valiente. —Es un elogio que me honra, pero que no acepto. Tengo mas miedo que un coyote. —Bueno, no creo que pase nada. Acuéstese y duerma, si puede... Faltan muchas horas para que amanezca. Stella, rendida, obedeci6, y a pesar de lo duro del lecho se qued6é dormida. Pero tres o cuatro horas mas tarde despert6. El lugar estaba obscuro, pues Nino habia apagado la lampara, y la joven, temerosa, susurro: —Nino... Nino... gEsta usted ahi? —jClaro que estoy, repinto! He apagado por si acaso. —Bien, acuéstese un rato. Yo no tengo sueno y no podria dormir de lo que me duelen los huesos. —Bueno, en ese caso dormiré un ratito. No necesita luz si no le asustan las sombras. Asi, si alguien apareciese por aqui, como cConniclooolks C@©