Pulp Fiction, 1940 · page 65 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 65: what you’re looking at
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aqui ronda la muerte. La joven obedeci6, y, apenas se habia ocultado, cuando una lluvia de balas barrio la galeria inttilmente. Texas y Nino, protegidos ahora por un hueco de los varios descubiertos en la galeria, disparaban buscando los resplandores de los fogonazos enemigos, y como lo hacian protegidos por la pared y con calma, varios alaridos de furor les advirtieron que estaban empezando a hacer victimas. —jEsto va bueno, manito! He gastado mas pdlvora que en la guerra, y jaun no habia rajao a un pringao de estos, maldita sea su figura!... j|Cuando yo te decia que no te fiaras de esos sapos!... —Me he fiado, acaso? ¢Para qué te dejé arriba? —jOh, si! Eres muy generoso, jrepinto! j|Lo mismo me podias haber dejado colgado de un arbol! Los mineros, rabiosos por haber fallado la sorpresa, seguian disparando con sana, buscando a los dos aventureros; pero estos, bien resguardados, sentian silbar las balas en torno a ellos sin que lograsen alcanzarles. El resplandor de la lampara continuaba proyectandose sobre la rampa como un punto de mira para disparar, cosa que no preocupaba a Texas. Este queria ver si lograba filtrarse alguno al amparo de la obscuridad, y por ello permitia que la luz siguiese orientando a sus enemigos. Estos, viendo que nada conseguian, cesaron en sus disparos y parecié establecerse una tregua entre ambos bandos. —Se han cansao de gastar pdlvora los muy pringaos coment6 Nino. —Quiza estan estudiando otro medio de ataque. No me gusta este lugar. —jOh, caray! Pues diselo, para que te dejen buscar uno mas comodo... — Por qué no sales tu y se lo suplicas? —jOh! Pues... creo yo que a lo mejor salgo y se lo digo de un modo que alguno no va a poder contestarme. —Tu te estaras ahi quieto por la cuenta que le tiene a tu pellejo. —Pero algo tenemos que hacer, manito. Asi no podemos continuar. —Claro que no, y lo estoy estudiando. cConniclooolks C@©