Pulp Fiction, 1940 · page 64 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 64: what you’re looking at
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introducian al albur la mano, disparando hacia dentro, y aunque Nino habia conseguido clavar algtn tiro en aquellos brazos fantasmas que aparecian y desaparecian sdlo para disparar, por dos veces las balas le habian rozado peligrosamente, y _ estaba ponderando que el lugar no era muy seguro. Sin perder de vista la bocamina, retrocedi6 arrastrandose y disparando, hasta encontrar un recodo, en el que se acomodd, protegiéndose en parte de las balas enemigas, que cada vez silbaban con mas encono. Alguien consiguié adoptar su misma tactica de arrastrarse a flor de tierra para alcanzar la entrada, y asi lleg6 un momento en que se situaron de forma que podian batir la galeria de frente. Entonces Nino se levant6 y a toda prisa retrocedi6 buscando una posicién mas protegida, pero, al hacerlo, la obscuridad le impidid ver el camino y tuvo que andar tanteando las paredes para no hundirse en el pozo central. Al fulgor de los disparos conseguia descubrir algo el camino y seguia retrocediendo. Sin la ayuda de Texas, estaba seguro de que no podria contener un ataque en masa, aunque lograse tumbar a unos cuantos asaltantes. Un pequeno socavé6n que encontr6é en la pared le sirvid para contener por un momento el ataque, pero hasta alli llegaban las balas rozando la pared, y como el socavén era mas estrecho que su cuerpo, se temia que de un momento a otro le asaeteasen a balazos. De un salto elastico salvé la distancia y volvid a enfocar otro recodo, retrocediendo sin dejar de disparar, y asi, cuando habia descendido un buen trecho, capt6 la voz de Texas que preguntaba qué estaba pasando. Nino respir6. Con la ayuda de su patr6n estaba seguro de poder detener a aquellos traidores, y disparaba con mas rabia, esperando que Jim se le uniese. Cuando, por fin, Texas lleg6é hasta él, Nino grund: —jBueno va, manito! Crei que te habias hundido en las malditas entranas de este pozo, jmaldita sea Sonora! La luz de las lamparas iluminaba la galeria. Texas apag6é rapidamente una, y grit6 a stella: —jRapida! EscOndase en un socavon de esos y meta con usted la lampara. Deje que el reflejo salga fuera, pero no se de a ver, que cConniclooolks C@©