Pulp Fiction, 1940 · page 17 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 17: what you’re looking at
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Jaime. No tengo tiempo de ocuparme ahora de numeros. —Bien, senor, pero... hay muchos miles de ddlares en la caja y no estoy a gusto. Espero 6rdenes. —Que los lleven al banco. —Me ha dado miedo. Parece que este lado de la costa no anda muy tranquilo. Las minas se van agotando y baja y sube mucho aventurero. —Bien, elija cuarenta hombres bien armados, tome el coche y vaya a San Francisco a depositar el dinero. Con eso basta. —Asi se hara, senor. Texas dej6 en libertad a Nino, el cual se apresuré a recorrer diversos lugares de la hacienda para pavonearse ante los colonos de ser un héroe al lado de su patré6n y Texas se encerr6é en su despacho a estudiar los documentos encontrados en la villa de Zenker. A la hora de comer, lo hizo con Stella que se mostraba turbada y encantada de aquel lujo y aquella hacienda tan enorme y no cesaba de elogiarla ardorosamente. —Le gusta, Stella? —jPero si esto es un paraiso! Aqui me moriria feliz sin salir para nada de su cerca. —Pues... puede quedarse tanto tiempo como guste. Mi casa es suya. —Gracias, Jim... es usted tan valiente como generoso, pero yo no puedo abusar de su generosidad. Me gustaria que cuando recobre mi herencia, me vendiese usted un trozo de éste parque para levantar en él mi casa. —Lo siento, Stella, pero no vendo nada. Mi padre me lo legé y he procurado aumentarlo..., no sé para quién pero aumentarlo. No obstante, no necesita comprar nada, porque todo lo pongo a su disposicion por el resto de su vida. —No, no puedo aceptarlo. ;Con qué derecho? —No sé ni me importa. Yo se lo brindo y en nada me perjudica... Aqui viven cientos de personas bajo mi amparo y comen de mi hacienda, ;qué importa uno mas? —Pero yo no produzco. Seria una flor ex6ética en este vergel, donde todos son abejas de una colmena. —No tengo flores en mi jardin, también? Usted seria una mas y la mas bella y atrayente de él. cConniclooolks C@©