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Pulp Fiction, 1940 · page 11 of 104

Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 11: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 11: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—No sé lo que constituiré, pero una de dos: o dejan la mina y renuncio a ella, o les acompano. Jim no quiso discutir con la testaruda muchacha y contesto: —Bien, ya hablaremos de eso mas adelante. Ahora, lo principal es darse prisa. Si Zenker ha logrado salir de Austin tratara de llegar alli lo mas rapidamente posible para detener nuestra marcha. Tenemos que adelantarnos a él. —Bueno va, manito Texas—dijo Nino—; por mi parte podemos salir trotando ahora mismito o asi. —Trotaras tu, que tienes cuatro patas—dijo Jim—; nosotros nos vamos por tren. —jOh, bueno! Pues nosotros nos vamos por tren. Que troten los caballos detras. —A propésito de caballos. Preoctpate de su viaje. Yo sacaré billetes para el tren de esta noche. —¢Y Stella? — Pregunt6 el mejicano—. {La llevo conmigo o asi? —No, la llevaré yo. Te relevo de su guardia. —jOh, bueno, eso me gusta mas!, jrepinto! Ahora mismito corro como un tren a arreglar lo de los caballos. Como un cohete salid despedido de la habitacién, pero apenas lleg6 a la calle, echo un vistazo hacia atras y, tras asegurarse de que no era seguido, se metio en el bar, murmurando: —Para correr mas deprisa o asi, creo yo que un buen par de vasos de whisky no vendran mal, jmaldita sea Sonora!, porque manito Texas se ha empenao en que tengo que criar ranas en la barriga y eso no, jrepinto! Aquella noche, Jim, Nino y Stella tomaban el Sud Pacific, que debia conducirles en su primera etapa hasta Douglas y Tucson en California. Texas iba satisfecho creyendo que habia ganado la delantera a su implacable enemigo y, sin embargo, estaba muy lejos de sospechar que éste le llevaba unas horas de delantera y que no solamente él, sino Spack y Vera, seguian el mismo itinerario. La cosa habia sido como providencial, pero la suerte se les negaba unas veces a los audaces aventureros y otras se ponia de su parte. Ch es Se A Spack y Vera habian llegado a Austin doce horas antes que cConniclooolks C@©