Pulp Fiction, 1940 · page 7 of 104
Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 7: what you’re looking at
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«Uno de los bandidos acercése aplicandome el canon del revolver al pecho, mientras los otros dos que se hallaban provistos de cuerdas, nos ataron al lecho y nos amordazaron para que no gritasemos. «Cuando quedaron convencidos de que nada podiamos intentar, abandonaron el dormitorio. Les senti moverse por el pasillo y dar voces que no entendi, hasta que poco mas tarde La casa qued6 en silencio. «Convencido de que se habian ido, forcejeé con mis ligaduras, hasta que a costa de improbos esfuerzos consegui librarme de ellas y buscando el revélver que tengo en el caj6n de mi mesa, recorri toda la casa. «Crei que el asalto habia obedecido a un intento de robo, pero pronto me convenci de que no habia sido éste el motivo. Los rufianes nada registraron y solamente eché de menos a tu protegida. «El lecho estaba en desorden en él se destacaban detalles que mostraban que la muchacha se habia defendido pero no descubri mas. «Volvi a mi cuarto y libré de las ligaduras a mi esposa la cual, poco mas tarde, volvia en si presa de un terrible ataque de nervios. «Cuando el dia clareé, fui en busca de un médico quien se ocupo de su asistencia y después me dirigi al cuartelillo donde di cuenta de todo lo ocurrido. «El capitan de los “rangers” me prometi6 ocuparse activamente en hacer pesquisas para descubrir a los raptores sobre todo cuando le indiqué que era cosa tuya y que tt estabas cumplimentando un servicio delicado del Gobierno y después, te escribi la carta que envié al gobernador, creyendo que éste tendria ocasi6n de hacerla llegar a tus manos para que regresases cuanto antes y pudieras hacer alguna gesti6n si tenias indicios de dénde habia partido el golpe. «He hablado un par de veces con el capitan de los batidores, pero éste no ha descubierto pista alguna. Dice que Austin esta infestado de gente indeseable, pero que casi toda, aunque sospechosa de toda clase de latrocinios, no tienen antecedentes para suponerles dedicados a raptar muchachas. »He pasado muchas horas de angustia, por ti mas que por mi, pues aunque mi mujer ha sufrido un rudo golpe, el médico me cConniclooolks C@©