Pulp Fiction, 1940 · page 65 of 104
Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 65: what you’re looking at
A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
forajido llevaba a la cintura. Se arrastr6 como un reptil hasta el muerto y metiendo la cabeza sobre la doblada cintura, busc6 el cuchillo con sus fieros dientes. La maniobra fue brutal; le dolian todas las vértebras del cuello de los esfuerzos, pero el cuchillo era su salvoconducto y tenia que apropiarselo. Por fin, tras ruda pelea, con el rostro congestionado y sudando copiosamente, logr6 ver entre sus dientes el arma y entonces la dejé caer a tierra y maniobroé para alcanzarla con las puntas de sus dedos, tinicas extremidades que podia mover. Lo atenaz6 con ansia y apelando a una habilidad propia de un asiatico, consiguid levemente ir rozando las cuerdas de sus piernas, hasta cortarlas por dos sitios. Lo demas lo hizo su enorme fuerza. El resto salt6 y se vio libre de los remos posteriores que le dolian como si le hubiesen clavado agujas en ellos por falta de circulacién de sangre. Cuando ésta reaccion6, se puso en pie trabajosamente y con el cuchillo entre los dedos, lo apoy6 de canto contra la pared, tan alto como pudo, arrimando su vientre al filo. Una nueva vuelta de la cuerda fue cortada y como ésta hacia tiro de las de los brazos, con un terrible esfuerzo se aflojaron. Ya mas libre de movimientos, consiguid deshacerse de la totalidad de las ligaduras y un suspiro de satisfaccién y de deseo de represalia brot6 de su garganta. Con la vista clavada en la entrada de la gruta por si era sorprendido, se dedic6d a frotarse los entumecidos miembros, sufriendo una reaccién dolorosa, pero poco a poco fue adquiriendo vigor y movimiento, hasta que pudo valerse de ellos regularmente. Entonces despojé al muerto de su revélver y sus municiones y repasando el arma para que no le fallase, esperd el momento de entendérselas con el otro guardian. Como tardara en aparecer, decidid salir en su busca. Habia indicado dénde pensaba dormir y a menos que estuviese despierto y le descubriese al avanzar, estaba seguro de procurarle un despertar bastante tragico. Pero la suerte estaba de su parte. Avanzando levemente, alcanz6 el seto Ilegando hasta el forajido que dormia confiadamente. Nino, sonriendo con ferocidad, se sent6 a su lado y aplicandole cConniclooolks C@©