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Pulp Fiction, 1940 · page 64 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 64: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 64: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

esfuerzos enormes, se arrastr6 poco a poco hasta colocarse en un lugar propicio a su idea. Consistia en situarse frente a una de las paredes con los pies a metro y medio aproximadamente de ella. La pared seria su mas formidable aliada y sin su ayuda nada podria hacer. Cuando crey6 encontrarse a su gusto, flexiond las piernas encogiéndolas hasta doblar las rodillas y asentando la planta en tierra, se consider6é en condiciones de llevar adelante su plan. Fingiendo que despertaba, tosid, escupi6, lanz6 maldiciones a granel por su boca, quejandose de dolores que no le permitian mover un hueso y termin6o por suplicar que le diesen agua. El forajido, cumpliendo la orden que tenia de facilitarsela, tom6 la cantimplora y acercandose a él, grund: —jToma, sapo indecente, y a ver si te ahogas con ella! Nino bebi6 con ansia, retirando la boca para respirar, luego pidié mas y por fin exclam6 compungido: —Creo yo que me habéis tumbado sobre un canto de punta que se me esta clavando en esta nalga... ¢~Por qué no haces el favor de sacarlo? ¢No ves que me tiene hasta ladeado? El forajido no quiso tocarle y para convencerse de si era verdad, se colocé frente a él examinandole en linea recta. Aquél era el momento esperado por Nino. Sibitamente, con una flexi6n equivalente a la fuerza de un proyectil saliendo por la boca de un canon, estiré las dos piernas clavandoselas en el pecho al forajido y lanzandole como un meteoro contra la pared rocosa a un metro de su espalda. El bandido, sin tiempo a emitir una queja, chocd con tal violencia contra la roca, que sus huesos crujieron siniestramente y su cabeza salt6 como machacada por un martillo pil6n, cayendo de bruces convertido en una masa. Nino sonri6 ferozmente. Su plan en la primera parte habia salido triunfante, ahora necesitaba poder realizar la segunda y tenia que darse prisa antes de que el otro bandido despertase y pudiese entorpecer sus maniobras. Nino, reciamente liado, sabia que no podia deshacerse de aquellas horribles cuerdas a pesar de haber apelado a toda su energia. Tenia que cortarlas, cosa no muy sencilla, pero cuando concibid su plan, habia contado con el agudo cuchillo que el cConniclooolks C@©