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Pulp Fiction, 1940 · page 63 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 63: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 63: Pulp Fiction, 1940

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continuais aqui hasta que regresemos. Dar de comer y beber al prisionero, pero sin soltarle las manos y podéis turnaros en la vigilancia durmiendo uno mientras vela el otro. «Cuidad bien no se escape, pues no sabéis lo que os jugais si llegase a recobrar la libertad. Después de estas recomendaciones, que repitid por dos veces, monto a caballo y sin salir a la senda, por caminos extraviados, se dirigieron hacia el rancho. Nino oy6 parte de la conversaci6n y les vio partir a caballo, sufriendo las penas del infierno. Temia que por cualquier circunstancia aquellos bandidos pudiesen triunfar y se _ sentia impotente para ayudar a Texas y poder comunicarle el peligro a que se hallaba expuesto. Pero una secreta esperanza le animo. El hecho de que solamente hubiesen dejado dos hombres a su cuidado le confortaba. El era un bruto inocente, un espiritu infantil y un corazoén de oro, pero cuando la lucha le excitaba y cuando el peligro rondaba su carne, poseia una intuicién maravillosa para idear trucos absurdos, pero a veces factibles de llevar a la practica contando con su fuerza barbara y excepcional. Aquella noche, los dos forajidos velaron a la puerta de la cueva durante casi todo el tiempo, hasta que a altas horas, uno de ellos, viendo que Nino parecia dormir como una marmota a pesar de sus ligaduras y de lo incémodo del lecho, dijo bostezando: —Podemos ir a dormir uno. Lo echaremos a suertes. —Vete tu, Ted —replicé el otro—. Yo no tengo mucho sueno, por ahora. —Como quieras. Voy a tumbarme en aquel claro donde hay muchas hojas de pino. Estaré mas céOmodo: Cuando te sientas dormir, me llamas. Y se retir6 cansinamente. Nino no dormia y oy6 la conversaci6n, pero no dio muestras de hacer aprecio de ella. Era noche cerrada y el plan que habia concebido necesitaba luz para que no le fallase. Lleno de ansia, espero a que amaneciera. Si la suerte le ayudaba, quiza pudiese verse libre, aunque el proyecto que habia elaborado era de los mas descabellados que solian ocurrirsele. Cuando el reflejo del sol penetraba en la cueva y ésta qued6é iluminada suficientemente, Nino estudi6 el interior y realizando cConniclooolks C@©