Pulp Fiction, 1940 · page 60 of 104
Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 60: what you’re looking at
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cuerpo, la pelea fue feroz, hasta que el numero y la masa redujo a la impotencia al formidable Nino. Por fin, consiguieron reducirle con nuevos lazos y el sorprendido, que se hallaba rojo de los esfuerzos realizados y con el traje casi hecho tiras, vociferaba como un energumeno maldiciendo como jamas habia maldecido. —jCochinos coyotes! jBuitres ronosos!... jCobardes! ;jPistoleros de pega! Sois todos, una carrona indecente. jMaldita sea Sonora! Trabarme a mi como a una res, estos pringaos leprosos... jMaldita sea Jalisco! En cuanto me vea libre de estas asquerosas ligaduras, os voy a sacar los higados a todos y me voy a hacer una merienda con ellos, aunque reviente. jSapos!... ; Viboras! Cuando Zenker se convencié de que resultaba inofensivo, surgié de entre los taludes y encarandose con él, dijo ir6nicamente: — Qué es eso, mi querido mastodonte? ¢Por qué berreas asi, si te han dado el trato que mereces? Una bestia de tu categoria, no puede sufrir otro trato. Nino, rojo de ira, rugi6: — Qué hablas ti, maldita sean tus astas, sapo con cuernos? ¢Hay en el mundo alimana mas venenosa y cobarde que tu? Muerdes a traicidn como los perros rabiosos... El dia que me vea libre y caigas en mis manos, te voy a estar machacando los huesos con una piedra de cincuenta kilos hasta reducirlos a pulpa. Zenker, despreciando las maldiciones de Nino, orden6: —jPronto! Levantar ese carruaje, quitar el lazo e internar todo en el bosque. No conviene que se entere nadie de lo sucedido. Mientras entre cuatro arrastraban a Nino entre los arboles, otros se ocuparon de destrabar los caballos y hacer que el calesin desapareciese de la senda y asi, pasados cinco minutos no quedaba huellas del incidente. Alcanzando un terreno accidentado, escondieron el coche detras de un espeso seto cubriéndole con ramaje para mejor disimularle y Nino fue introducido en una oquedad del terreno, con una buena guardia a la vista. Zenker ordeno registrarle para privarle de sus armas y al verificar el registro, le fue descubierta la carta que portaba para el cruel secretario. Zenker la abri6 con curiosidad y después de leerla, se encar6 con cConniclooolks C@©