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Pulp Fiction, 1940 · page 56 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 56: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 56: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

encamin6 a un pequeno bosque junto a la cinta del camino, dando orden a los jinetes de detenerse. —FEs conveniente que pasemos aqui la noche y reanudemos la marcha para llegar manana por la noche al lugar donde debemos dar el golpe. De todas formas, hay que montar una guardia por si alguien viene por este lado. Podria suceder que alguno de nuestros enemigos intentase marchar y no puedo permitir que lo haga. Gonzalez, asumiendo el mando de la cuadrilla, puso dos hombres de centinelas avanzados y el resto se tumb6 a dormir sobre la hierba. Zenker les imit6, dando orden de ser despertado si sucedia algo, pero la noche transcurrié con tranquilidad. Después de amanecer, confeccionaron un desayuno con las provisiones que se habian agenciado y reanudaron la marcha. Zenker les examinaba atentamente, ponderando la utilidad de aquellos hombres y no qued6 disgustado. Algunos no eran muy buenos jinetes por estar acostumbrados al rio mas que a la tierra, pero otros montaban muy bien y hasta habia alguno que habia sido vaquero, pues llevaban los lazos colgados de la silla. Se iban aproximando sensiblemente al lugar donde se hallaba establecido el rancho, cuando al coronar una cuesta desde la que se dominaba la carretera dando vueltas por detras de unos taludes, Zenker se sobresalt6. Acababa de descubrir un calesin que avanzaba a buen trote y no le costo gran trabajo reconocer en él al que habia transportado a Vera y sobre el pescante al inconfundible Nino. Loco de alegria, concibi6 un rapido plan de ataque. Ignoraba si el calesin viajaba solo o en compania, pero en cualquier caso, si no se podia apoderar de Texas y rescatar a Vera, se apoderaria del mejicano y esta captura podia serle muy Util. Nerviosamente, grit6: —jAtras!... jDaos prisa, muchachos! Hay que retroceder sin que nos descubran hasta una revuelta que hemos dejado a la espalda. Aquella que se encajona entre arboles y desmontes. La cuadrilla retrocedié hasta el lugar indicado, una milla mas atras y cuando la alcanzaron, Zenker ordené: —Escuchad. Dos que aten un lazo de arbol a arbol atravesandole sobre el camino. Hacerlo muy bajo, de forma que no se vea, pero que los caballos tropiecen y caigan. Podéis amontonar sobre ella cConniclooolks C@©