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Pulp Fiction, 1940 · page 55 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 55: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 55: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—jAhora vete a insultar al diablo a los infiernos! La clientela qued6 aterrada durante un momento, pero los gananciosos abrazando al mejicano, gritaron: —jMis dolares! jMis délares! ;Viva Méjico! Mientras se liquidaba la cuenta y dos individuos mas decididos que el resto tomaban al caido y lo sacaban para arrojarle al rio sin mas miramientos, Gonzalez pidi6d un vaso de ginebra y después de apurarlo, abon6 la consumici6n disponiéndose a salir. Antes de hacerlo, se encar6 con los presentes diciendo: —Si hay por ahi alguno que quiera repetir el juego, ya sabéis donde estoy. En «La piragua azul». Y abandoné la taberna con un gesto desdenoso. Zenker, que se habia levantado dispuesto a marchar, salio tras él presuroso y alcanzandole veinte yardas mas adelante, le llamo: —Oiga, senor Gonzalez, quiero hablar con usted. El mejicano se volvi6, preguntando: —Usted dira, senor. —Segtin he oido en la taberna, tiene usted una partida de buenos amigos que le apoyan. —Asi es, senor. — Son tan duros como usted? —Fso creo, caramba, pero si alguien lo duda... —No, no es duda, sino deseo de saberlo. gQué haria usted y sus amigos para ganar entre todos dos mil délares? —jCaramba, senor, mucho! —Yo tengo esa cantidad a su disposici6n si me sirven por unos dias. Acaso si la cosa sale como necesito, la gratificacién sea duplicada. —jAh! Pues, bueno... puede contar con nosotros. Digame de qué se trata. —Prefiero que hablemos junto con sus companeros. Asi no habré de repetir la proposici6n. —Fn ese caso, véngase a «La piragua azul». Estan alli esperandome. Zenker se dirigi6 con él a otro tugurio tan pésimo o peor que el que habia abandonado y media hora después lo abandonaba seguido de diez jinetes armados hasta los dientes. Después de alejarse un buen trecho del poblado, Zenker se cConniclooolks C@©