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Pulp Fiction, 1940 · page 57 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 57: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 57: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

hierba para disimularla... Los demas, subiros a esos desmontes con las armas preparadas y el que sea mas habil enlazador de reses, que lo diga. —Yo —exclam6 un mejicano bajito y gordo, pero fuerte como un toro—. En Jalisco antes de tener que dejarlo gané varios premios enlazando reses. —Muy bien. Tu te subiras ahi y cuando los caballos del calesin tropiecen y caigan o se detengan, lanzaras inmediatamente el lazo sobre el conductor, aprisionandole. No marres ni sueltes, que te costara la vida. Es el paisano tuyo mas temible que he conocido. —Bueno va —repuso el vaquero—. He peleado con algunos muy chulos y todavia lo cuento. —Pues no presumas, por si acaso... ; Vivo, que puede llegar de un momento a otro! Rapidamente tomaron posiciones. El terreno era ideal para una emboscada y el lazo tirante a pocos centimetros del suelo fue bien disimulado, extendiendo hierba no solo sobre él, sino alrededor. Zenker se colocé detras de uno de los desmontes con el revélver preparado y advirtiO seriamente: —Lo quiero vivo, jlo entendéis? Solamente en el caso de que el lazo falle y pudiera echar mano al revolver, disparar, pero procurando no matarle. Todos se agazaparon astutamente y con los nervios en tensién esperaron. Poco después, captaron el ruido del calesin avanzando por el camino. Los caballos iban a un paso vivo y hasta ellos lleg6é la cadencia de una canci6n mejicana que Nino tarareaba a media voz. El carruaje dobl6 el recodo y subitamente los caballos enredaron sus patas entre el lazo, hocicando. Nino, ajeno a lo sucedido, trat6 de contenerles, cuando ya los animales, por impulso de la velocidad, habian caido a tierra, inclinando el coche hacia delante. El mejicano medio perdido el equilibrio, se echo hacia atras para no salir despedido del pescante, en el momento en que algo que hizo sombra al cruzar, cay6 sobre él enlazandole el cuerpo y los brazos de un recio tiron. Nino quiso evadirse, pero perdi6 el equilibrio y vino a tierra arrastrando tras él a su opresor. cConniclooolks C@©