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Pulp Fiction, 1940 · page 53 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 53: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 53: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

mejicano de las senas personales aportadas por el forajido, penetrd en la taberna. Al descubrir al charlatan, se fue a él derecho, diciendo: —Eres un cerdo asqueroso, Billy. La faena que me has hecho no te la perdono y si eres todo lo hombre que crees; preparate a sostenerlo con el cuchillo. Billy se puso rojo de célera y llevé la mano al revolver, pero al observar que su enemigo no llevaba armas de fuego, lanz6 un juramento y se detuvo. —Eres un chacal indecente, Gonzalez —dijo Billy si te crees que porque tienes miedo a manejar el revélver y por eso no le usas yo te voy a temblar con un cuchillo en la mano, te equivocas. Me sobran agallas para pelear contigo en todos los terrenos y con todas las armas. —Pues no abras mas ese bocoén que tienes y demuéstramelo. Te estoy esperando. —Bueno —gruno Billy dispuesto a aceptar la pelea—. Lo haré aunque luego tenga que liarme a tiros con todos los coyotes que capitaneas en el rio. No te creas que les voy a tener miedo. El mejicano se despojo de la chaqueta, la doblé sobre su brazo izquierdo y con el cuchillo en la diestra esperéd a que su rival estuviese preparado. Zenker le contempl6 un poco sobrecogido. Las peleas al arma blanca le causaban escalofrios de miedo y admiraba la fiereza y la seguridad que el mejicano demostraba con aquella arma mortal en las manos. Billy arrebato la chaqueta a uno de los que le escuchaban y realiz6 la misma operaci6n que Gonzalez, para protegerse lo mejor posible de los envites de su rival. Se le observaba hombre valiente, pero nervioso en aquella clase de luchas. Un parroquiano grito: —Apuesto diez dolares a favor de Billy. —Van —¢grit6 otro desde el extremo contrario. —Yo acepto dos a uno a favor del pelado. —Yo lo tomo —se apresur6 a contestar otro. Rapidamente la clientela tomdé partido por uno de los dos luchadores y pronto se vio que habia mas confianza en el mejicano que en el americano. cConniclooolks C@©