ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 52 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 52: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 52: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

planes. ale ale ale Ch re) See AY Woadbrigde era un poblado junto al rio en el que pululaba siempre gente de dudosa condicién. El rio es un iman para los aventureros que se valen de él en sus ratos desesperados para procurarse algunos dolares en la descarga o los embarques y supuso que alli podia encontrar gente apta para sus planes. Pero la jornada era larga y necesitaba un descanso. Asi cuando regresO de Ataflord pernoct6 en una posada de un pueblo donde durmi6 unas horas y se repuso de alimentos por si se veia obligado a permanecer lejos de toda vecindad durante algtin tiempo. Avivando la marcha de su caballo, lleg6 por fin al anochecer al poblado y después de echar un vistazo a los tugurios mas mal encarados, eligid uno proximo a la ribera. Lo encontr6 lleno de clientes, gente de rio en su mayor parte. Se bebia y se jugaba y el humo del tabaco formaba una densa cortina que desfiguraba las siluetas de los clientes, borrando en azul los rasgos de sus rostros. Zenker penetr6é decidido y sentandose en un rincon, pidid un vaso de ron y se dedicé a observar a los concurrentes. Queria darse cuenta de sus posibilidades para sus proyectos y ver si alli podia reunir la gente que necesitaba para sus planes. Un tipo alto y barbudo, vestido con unos pantalones de sarga azul y una camiseta a rayas, luciendo un estrecho cinto del que pendia un pesado revolver y la funda de un agudo cuchillo, habia reunido en torno a él media docena de tipos poco tranquilizadores, a los que estaba relatando entre carcajadas estridentes, cierta faena que le habia hecho a un mejicano grande como un castillo, con el que tenia ciertos resentimientos. —Le hice un agujero en la chalupa y se lo tapé con estopa blanda. Cuando quiso cruzar el rio con la carga, empez6 a hacer agua. Tenias que verle maldecir tratando de achicar el agua sin conseguirlo y para colmo de sus males «se me fue el rumbo» de mi barca y tropecé con la suya, arrojandole al agua con todo lo que portaba. Bueno, lo que he podido reirme con ese pelao! Fstaba anadiendo detalles, cuando la puerta se abrid y un cConniclooolks C@©