Pulp Fiction, 1940 · page 51 of 104
Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 51: what you’re looking at
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Sus sospechas no fueron vanas. Cuando los forajidos se declararon en derrota, Jim galopo tras ellos y desde su escondite, capt6 el estampido de las detonaciones cruzadas con el tltimo fugitivo. Luego, al cabo de un buen rato, sintid el galope de «Huracan» que regresaba y respir6 tranquilo. Sabia que terminada la pelea, el vehiculo se _ pondria nuevamente en marcha y estaba decidido a seguirle hasta el fin del mundo, con tal de descubrir la prisi6n a la que Vera iba destinada. Internado entre los arboles, a una distancia prudencial para no ser descubierto, siguid de lejos el calesin hasta que éste sali6 a la pradera. En el borde de ésta, se vio obligado a detenerse. Para él resultaba un contratiempo, pues tendria que descubrirse si queria perseguirles, pero con gran alegria observ6 que el vehiculo giraba, encaminandose hacia un rancho no muy lejano. Desde el limite de los arboles, le siguié con la mirada hasta verle detenerse junto a la cerca y un suspiro de alivio brot6é de su pecho. La suerte le habia sido propicia. Ya sabia ddnde Vera permaneceria oculta y a Zenker le parecié el sitio ideal para intentar su rescate. El rancho se hallaba aislado de toda vecindad y aunque contase con un buen peonaje, si reunia mayor nimero de gente y la escogia bronca y dura, podia intentar el asalto del rancho y rescatar a la prisionera. El asunto no era facil, pero acaso aprovechando aquel talud que protegia la hacienda y el terreno montanoso que se extendia detras, pudiese intentar una noche un golpe de mano y rescatarla sin ponerla en peligro. Después... después atacaria el rancho de frente y le prenderia fuego con todos los que albergaba. No dejaria a su enemigo resquicio libre y caeria alli mismo, pues alguna vez tenia que ser él quien tomase la verdadera iniciativa. Cuando vio desaparecer en el interior el calesin, qued6 tranquilo. Si alguna duda habia albergado sobre la estancia de Texas en el rancho, aquel detalle acababa de disiparla. Sin preocuparse mas de su enemigo, picd espuelas y retrocedié desandando el camino. Tenia que aprovechar el tiempo para reclutar gente adecuada y en cantidad, que le sirviese para sus cConniclooolks C@©