ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 47 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 47: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 47: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

edificio levantado al amparo de un enorme talud que la protegia de los vientos nortenos. Detras del talud, se corria un terreno accidentado, en el que el dueno de la hacienda contaba con pastos de invierno para las reses y la situaci6n era ideal, pues habia agua en abundancia pastos extensos y arboles sombreantes. Nino se dirigid en linea recta hacia el rancho y poco antes de llegar a la cerca. Texas le mand6 detenerse. —Quédate aqui y vigila bien —dijo—. Voy a hablar con mi amigo Kildar. He de exponerle antes la situaci6n, pues no quiero comprometerle a nada contra su gusto. Texas llamo a la puerta y un peon salio a recibirle. — Qué desea, forastero? — (Esta el senor Tildar? Quisiera verle. La voz de Texas hirid el oido de un hombretén fornido y simpatico, que en mangas de camisa se hallaba sentado fumando su pipa debajo del porche. El individuo se levant6 con una agilidad impropia de sus cincuenta y cinco anos cumplidos y grit6 con voz de trueno: —jPor los cuernos de una vaca...! Esa voz... j Texas! El ranchero corri6 a la cerca con los brazos extendidos y Texas, sonriendo, se dej6é abrazar por él. —jCuerpo del demonio, Jim! ;Qué diablos hace usted por aqui? ¢Cémo ha venido y a qué? —Un momento, senor Kildar. El objeto que me trae es algo vidrioso. Traigo conmigo una prisionera que no puedo dejar libre hasta que arregle cierto asunto y como no contaba por aqui con nadie que pudiese prestarme apoyo en un asunto tan raro, me he acordado de usted. Claro es que sin compromiso de su parte. —Quiere callarse? Cuando hace usted eso sus razones tendra. Si esto puede servirle de carcel, se la cedo. —Antes, escicheme un momento. Le explicaré a grandes rasgos lo que sucede y a lo que puede exponerse. Parcamente le dio detalles del laberinto en que estaba metido y Kildar sin dejarle concluir, dijo: —No hablemos mas, Texas. Traigala por aqui y se la vigilara hasta que usted disponga otra cosa. Nada le puedo negar personalmente y mas cuando se trata de rescatar a una infeliz cConniclooolks C@©