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Pulp Fiction, 1940 · page 33 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 33: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 33: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Asqueroso yo, maldita sea Sonora?... Déjame, manito. Déjame que le lime un poco la lengua o asi para que esta pringada no me insulte de esa manera. —No te ofendas, Nino —repuso Texas—; es que no eres su tipo, y por eso te trata asi. TU que eres tan habil conquistando mujeres, no has sabido rendirla, y es lastima. Te hubiese convenido, Nino. jUna millonaria tan dulce, sensible y exquisita! ¢Por qué no le ofreces el caballo de...? —jAl diablo con tus caballos, manito! Déjame ya en paz. Ni por todas las yeguadas de Tejas me casaba ya con un sapo venenoso como éste... Texas cort6é las ligaduras de los pies de Vera y, tomandola por un brazo, la ayud6 a andar. Vera sintid un estremecimiento de angustia al verse tomada por el brazo, y se tensiond, pero subitamente dio un tirén, diciendo: —jNo me toque!... Me da asco su contacto. Yo iré sola. El la solt6, guidndola, y cuando Ilegaron al calesin, abrié la puerta, indicando el interior. —Suba. Ella obedecié, preguntando después: —,Dénde me lleva? Nino, que se habia encaramado al pescante para hacerse cargo de las riendas, exclamo: —Si vale mi opinion, al infierno, aunque es facil que nos la devolviesen... Texas, sin contestar, trab6 los dos caballos a la zaga del coche y penetr6 en él, sentandose frente a Vera. —Vamos, Nino —ordend—. Ya conoces el camino. La diligencia parti6 a buen trote, y Vera insistio: —Le he preguntado dénde me lleva. Creo tener derecho a saberlo. — Qué mas le da un lugar que otro? Es usted mi prisionera y no tiene derecho a opcion. —Sabe usted a lo que se expone con este rapto? —No me inquieta su bello y audaz amigo. —No me refiero a eso —interrumpi6 Vera—; me refiero a las autoridades. Algtin dia me veré libre y entonces... —Entonces, hara usted lo que le parezca y yo también, pero me cConniclooolks C@©