ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 15 of 104

Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 15: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: Golpe por Golpe — page 15: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

preguntando: — Qué deseaban? —Necesito ver a la senorita Vera. —Lo siento. La senorita Vera... esta de viaje. Jim endureci6o sus rasgos, diciendo: —Haga el favor de acompanarme. Le digo que necesito verla. El portero, ante la orden incisiva, se replego y trat6 de arrojar a Jim fuera del dintel de la puerta de un terrible empuj6n, pero Jim ladeé el cuerpo elasticamente y el portero al no encontrar punto de apoyo, vacilé inclinando el cuerpo hacia adelante. Nino, como si fuese una arana, estir6 su tremendo brazo y asiendo al cancerbero del cuello de su casaca, le levant6 en vilo y con él en el vacio como un muneco, penetr6é en el pequeno jardin, seguido de Texas, el cual cerr6 cuidadosamente la puerta. Jim, presumiendo que pisaba un terreno demasiado peligroso para dejar enemigos a su espalda, orden6 friamente: —Nino, dale algo para dormir a ese buitre. Nino no se hizo repetir la orden. Antes de que el enfurecido portero pudiese librarse de la grotesca presi6n, movid su brazo derecho dejando caer barbaramente el puno sobre el rostro de su enemigo y éste, como un buey abatido por un arbol gigante, se desplom6 en la arena, privado del sentido. Nino se chup6 los nudillos con rabia, grunendo: —jMaldita sea Sonora! jEste repringao debe tener los huesos de hierro! ;Me he desollado los nudillos! Jim se adelant6 y subiendo los diez escalones de la escalinata penetr6 en un largo pasillo, a cuyo final se abria otra escalera y a los lados de ésta, se corrian dos pasadizos que dando la vuelta, no se sabia dénde iban a parar. Texas se quedo perplejo, sin saber hacia dénde dirigirse, pero al fin, se decidi6 por la escalera. Seguido de su fiel guardian, lleg6 al piso superior penetrando en un amplio vestibulo, a cuyo fondo una puerta entornada indicaba que conducia a las habitaciones interiores. El vestibulo se hallaba elegantemente amueblado, aunque con cierta sencillez. Existia una gran diferencia entre el soberbio palacio que anteriormente ocupaba el padre de Vera y la mansion actual. Estaban dudando sobre si debian continuar o no, cuando la cConniclooolks C@©