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Pulp Fiction, 1940 · page 97 of 102

Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 97: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 97: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

bandidos, temerosos de ser alcanzados habian ocupado de nuevo la diligencia. «El Lobo», impaciente, grit6: —jSuba ya!... (Qué demonios hace ahi parado? —Espera un poco —dijo Zenker—. Quiero convencerme de que nos siguen. Como no se moviera escuchando, uno de los forajidos se incliné sobre el saliente de la baca, y murmur6, junto al oido de «El Lobo de Utah»: —Y si nos largasemos sin él? Estoy harto de oirle mandar, y ya ves para qué... Nos repartiriamos el oro. El bandido no espero a mas. Levanto el latigo, dejandole caer sobre los flancos de los caballos, y éstos emprendieron un trote fantastico. Zenker no hizo el mas minimo gesto de protesta por el abandono. Hombre listisimo, lo habia provocado, conociendo la psicologia de los bandidos. Se sabia alcanzado, y no queria correr su suerte, ahora que, ademas de a los batidores tenia tras sus huellas a sus enemigos. De un salto gano las asperezas de la montana y, gateando como un animal raro, se interno por las trochas hasta desaparecer. Bien escondido, oy6 poco después el paso de los caballos de los policias, y, cuando se consideré seguro, se interné en el monte. No tardaria en amanecer, y debia buscar la forma de huir de lugares tan peligrosos. Los bandidos, muy alegres por haberse desprendido de Zenker, rodaban cémo diablos, pero los policias trotaban mas aprisa que ellos. Hacia un rato que habia amanecido, cuando Texas, al coronar un alto, grit6: —jAtencién! Les hemos alcanzado. Veo alla abajo la diligencia. Forzaron la resistencia de los caballos, y poco mas tarde se cruzaron los primeros disparos. Mientras «El Lobo» conducia, sus companeros, tumbados sobre la baca, abrian fuego contra los policias, y éstos, serenos, bravos y dominadores, no se arredraban por ello y disparaban como diablos tratando de cazar a los forajidos. Algunos resultaron tocados. Uno se escurri6 de la baca, cayendo cConniclooolks C@©