Pulp Fiction, 1940 · page 90 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 90: what you’re looking at
A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
Dos forajidos cumplieron la orden en medio de un escandalo terrible provocado por el mejicano. Este, insensible al dolor fisico y herido en la moral, a cada recio palo colmaba de _horribles improperios a sus verdugos y amenazaba con hacerles pulpa entre sus manos no tardando mucho. Zenker dirigiéndose a Texas, anadid: —Ya hablaremos mas tarde tt y yo de nuestros asuntos. Tengo muchas cosas interesantes que contarte para que antes de irte al otro mundo, te sientas poseido de la mas angustiosa rabia. Me has juzgado mal y atin no sabes la clase de enemigo que soy yo. Sin hacerle mas caso, grit6: —Muchachos, hay que darse prisa. Ya habéis oido las noticias que nos ha dado este coyote. Quiza no tardando mucho llegue aqui un pelotén de batidores y tenemos que huir antes de que llegue. Cargar esas cajas en la diligencia y volvamos grupas. Cuando lleguemos a un lugar asequible, las desembarcaremos arrojando la diligencia a un precipicio. Puede que con ella lancemos a alguien dentro, para que el peso sea mayor y caiga antes. Los rufianes, febrilmente, se dedicaron a cargar las cajas en el interior. Aunque no muy grandes, eran pesadisimas y se precisaba la fuerza muscular de Nifo para poder moverlas con cierta soltura. Por fin, cuando ya la noche se echaba encima, el oro se apilaba en el interior de la diligencia. Zenker, que se hallaba nervioso ante la posible inminencia del peligro, ordend: —Meted a estos tipos dentro con las cajas, y los demas, unos con el conductor y otros en la baca. Si nos alcanzan, tenemos que deshacernos de tan peligrosa compania. Texas, Nino y el conductor fueron trasladados como fardos al interior del vehiculo, y la puerta, después de cerrada, se amarr6é con cuerdas para que no se abriese desde dentro, realizado lo cual cada uno fue a ocupar el sitio designado. Zenker, con «El Lobo de Utah», se colocaron en el asiento conductor. «El Lobo» conducia el tiro de caballos, y Zenker tenia recostados entre sus piernas dos rifles prontos a disparar. El resto de los forajidos subieron a la baca, y la diligencia, realizando un dificil viraje, se dirigid nuevamente por el camino que conducia a Austin. cConniclooolks C@©