Pulp Fiction, 1940 · page 87 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 87: what you’re looking at
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el pescante y dos en la baca. Nosotros dos viajaremos en el interior del coche y cuando nos acerquemos al lugar indicado, nos ocultaremos en el fondo. Vosotros os apeais y cuando el momento os sea mas favorable, los encanondais y los hacéis prisioneros. No quiero que los matéis, pues he de darme el gusto de colgarlos por mi propia mano. Bien instruccionados, los bandidos subieron al carruaje y éste rodo por el aspero sendero, camino del lugar donde Texas y sus dos companeros habian quedado. Estos se consideraban seguros ahora. Diezmada la cuadrilla de forajidos, confiaban en que no se atreverian a insistir en el ataque, aparte de que quizas no tardando muchas horas recibirian la ayuda pedida, si a James no le habia sucedido ningtin contratiempo. Nada podian hacer hasta recibir refuerzos y por ello, después de arrojar los cadaveres de los rufianes muertos al fondo de una sima, montaron una guardia para evitar cualquier nueva sorpresa. El resto del dia transcurrid con absoluta calma. Nada se vislumbraba ni por arriba ni por abajo del desfiladero y Texas desesperado, sospechaba que deberian pasar otra noche alli varados, sin poder avanzar. Hacia la caida de la tarde, Nino, que vigilaba la parte alta, capté el alegre tintineo de unas campanillas que se acercaban y cuando consigui6 descubrir de lo que se trataba, lanz6 un grito de aviso: —jManito, por el diablo! Baja una diligencia... — Qué dices? ;Una diligencia por aqui? —Si... y veo policias con el conductor y en la baca. — (Estas seguro? —Sube y lo veras. Texas alcanz6 el observatorio y comprob6 la afirmacién. Qued6é extranado de ello, pero supuso que algtn motivo especial habria obligado a los batidores a tomar aquel camino tan ex6tico. Tranquilo al saber que la ocupaban policias, se plant6 en medio del sendero y diez minutos mas tarde el vehiculo le alcanzaba. Fl conductor frend la marcha de los caballos y uno de los fingidos policias empuno el rifle, gritando: —jAlto!... Ni un paso mas o disparo. Texas se detuvo advirtiendo: —NOo se asuste, cabo, somos gente de paz. cConniclooolks C@©