Pulp Fiction, 1940 · page 78 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 78: what you’re looking at
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—Mucho cuidado —dijo—. Si me descubren y _ disparan, contestar a lo alto no dejando que nadie se asome. De esa forma no podran fijar el blanco sobre mi. Se echo al bolsillo algunos comestibles, tom6 una cantimplora con agua y arrastrandose como un reptil se hundio en las sombras. Pasaron diez minutos de mucha angustia sin que nada turbase el silencio augusto que reinan, en el desfiladero y Nino se dispuso a imitar a su jefe. —Hasta ahora, pelao —dijo al conductor—. Espero que llegues con toda felicidad a nuestro lado. El traslado se efectu6 sin contratiempos y media hora mas tarde, los tres se hallaban ocultos entre los helechos. Llevaban casi una hora ocultos, cuando Texas se envaréd y apretando el brazo de sus companeros, les oblig6 a quedar inmoviles. Habia captado ciertos roces suaves no muy distantes de él y sospeché que eran los bandidos que se deslizaban del talud para bajar al sendero. Eran habiles, pues apenas si producian el rumor de un sapo arrastrandose por la arena, pero Jim poseia un oido muy fino y se dio cuenta de la maniobra. Luego ces6 el rumor. Los bandidos se alejaban hacia el vehiculo, sin duda para asaltarlo por sorpresa. Texas, mas seguro, susurro: —Si disparan, dejarles. S6lo cuando alguno alcance la diligencia y compruebe que no estamos detras de ella, cruzar veloces el vano, de aqui a los penascos y trepar hacia arriba. Lo demas se hard solo. Transcurri6d un buen rato; nada turbaba el silencio y Texas se preguntaba qué estarian haciendo que tardaban tanto en dar senales de vida. Pero subitamente una voz irritada grit6 algo y una docena de maldiciones brotaron al unisono. —jNo estan aqui, maldita sea su alma! —habia gritado Bill. jSe han fugado! Texas capto otra voz ronca cuyo timbre le pareci6 conocido y rio por lo bajo. — Qué dices, Bill? —clam6 la voz—. jNo es posible! —Venga y véalo... ;Y para esto he pasado el rato mas tragico de cConniclooolks C@©