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Pulp Fiction, 1940 · page 77 of 102

Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 77: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 77: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—jOh! Eso va bueno, manito... j;C6mo cuando peleabamos con los sudistas! Me acuerdo una vez que... —Déjate de recuerdos y escucha. Antes que se vaya la luz fijate bien en el sendero. —Ya lo veo, jrepinto! No estoy ciego, creo yo. —Pues bien, cuando sea completamente de noche y antes de que ellos intenten descender, nos vamos a deslizar a lo largo del talud, bien pegados a él para no ser vistos... Como nos creen pegados al oro, no sospecharan que nos apartemos de él y asi podemos alejarnos del frente de su posici6n. ¢Ves aquel enorme matojo que hay a la izquierda y que debe caer a unas veinte yardas del lugar de bajada del talud? —Claro que le veo. —Pues bien, yo saldré el primero y me esconderé en él; diez minutos después que yo salga, lo haces tu y otros diez mas tarde el conductor, para reunirnos alli. El unico peligro, estriba en que al cruzar de lado a lado puedan descubrirnos. Si asi es, mi plan no servira para nada. —Y si no nos descubren? —Entonces les dejaremos bajar y repartirse alrededor de la diligencia para atacarla. Cuando empiecen a disparar desde abajo, nos deslizaremos raudamente y ocuparemos su sitio en estas alturas, dejandoles que disparen a su gusto. Cuando se decidan al asalto y descubran que no estamos alli, se desorientaran y trataran de buscarnos hacia arriba y hacia abajo y una vez convencidos de que no estamos por los alrededores... no sé lo qué haran. —Pero lo que vamos a hacer nosotros si lo sabras, creo yo. —Claro que si. Si intentan volver aqui arriba, detenerles a tiros y si se quedan ahi abajo dispuestos a cargar con las cajas 0 a abrirlas, tenerles bajo nuestras armas clavados detras de la diligencia sin que se puedan mover hasta que nos lleguen los refuerzos. —No esta mal, manito, pero yo preferiria que intentasen subir. —Y yo también. Alguno se quedaria en el camino. Puestos de acuerdo, esperaron que se hiciera completamente de noche. Si la luna tardaba en salir, su plan no parecia muy dificil ni peligroso. Por fortuna la noche cerré en negro y Jim se dispuso a aprovechar el momento. cConniclooolks C@©