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Pulp Fiction, 1940 · page 70 of 102

Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 70: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 70: Pulp Fiction, 1940

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aprovechar la obscuridad y ver si consigo salvar el tnico caballo que al parecer esta ileso. —,Para qué, manito? —Para que uno intente retroceder y volver a San Antonio en busca de refuerzos. Tenemos que traerlos para batir a esos rufianes y poder seguir. Los demas quedaremos aqui defendiendo las cajas hasta morir junto a ellas si es preciso. —Yo iré, jmaldita sea Sonora! —rugid Nino. —No —advirtid Texas—. Ti desconoces el camino. Ha de ir quien se comprometa a galopar reciamente en la obscuridad. Creo que el mas indicado es James. —Se lo iba a suplicar, capitan —dijo el empleado—. Yo puedo regresar a San Antonio y volver con refuerzos. —Bien. Voy a intentar sacar el caballo. Si lo consigo, trotara usted con él hasta reventarlo y cuando llegue alli se dirige al cuartelillo de los batidores y pregunta por el capitan Thompson y le dira que va de mi parte. Le cuenta lo sucedido y le pide que mande doce hombres todo lo rapidamente que pueda. Adviértale que de su diligencia en actuar dependera que el Gobierno no pierda una inmensa fortuna. —Descuide, que aunque caiga destrozado en el viaje no me detendré un minuto hasta regresar con ellos. —Pues no se muevan. Voy a intentar rescatar el caballo. Se escurrio arrastrandose y se acerco a la masa de carne que tirada en tierra y aprisionada por los arneses, tenia la diligencia inclinada hacia delante. Palp6 los caballos hasta tropezar con el que segun su creencia no habia sufrido lesién alguna y acariciandole, le tranquiliz6. El que tenia las patas rotas se agitaba peligrosamente sacudiendo las traseras. Texas comprendio que constituia un peligro y con su agudo cuchillo le despen6d evitandole prolongar sus sufrimientos. Luego cort6 la red de correas que ataban al caballo y siempre acariciandole para vencer su sobresalto, consigui6 sacarle de alli escondiéndole detras del vehiculo. La maniobra pudo ser ejecutada felizmente. Algunos disparos sueltos habian vibrado siniestramente junto a Texas, pero disparados al azar, no llevaban una direcci6n acertada. cConniclooolks C@©