ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 68 of 102

Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 68: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 68: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

desvanecia para dejar caer un manto de sombras grises y azuladas que desdibujaban el paisaje. Por fin penetraron en la zona mas peligrosa del desfiladero. El talud quedaba a su derecha corriéndose un buen nimero de metros paralelo al camino y apenas enfilaron la recta, un estruendo que les alarmo vibr6 sordamente por la pared de la montana. Texas, que se habia subido a la baca y permanecia tumbado sobre ella con los ojos clavados en las alturas, lanz6 un terrible juramento y grito: —jCuidado! jCuidado! jAtras!... Nos arrojan penascos desde arriba... ;jVan a aplastar a los caballos! Dispar6 rabiosamente sin distinguir a nadie, mientras enormes trozos de penas que sin duda eran empujados desde las alturas, rodaban con sordo fragor rebotando por la roca siniestramente hasta alcanzar el sendero. El conductor, sin perder la serenidad, frend los caballos y tiré hacia atras de las bridas, tratando de obligar a las pobres caballerias a recular para ponerlas a salvo, pero los terribles penascales caian cada vez mas nutridos y algunos al rodar por la senda alcanzaron las patas de los caballos obligandoles a relinchar dolorosamente y retroceder asustados. Nino y su companero desde el interior del carruaje, disparaban cOmo demonios hacia las alturas, tratando de localizar a los forajidos sin conseguirlo, mientras que los bloques tragicos seguian cayendo. El carruaje retrocedié algunos metros intentando salvar hacia atras el peligro, pero no fue posible. Una enorme piedra cay6 con tal acierto, que al rebotar peg6 contra una rueda pulverizandola y el vehiculo se inclinéd de lado arrojando a Texas y al conductor a tierra, con peligro de ser aplastados por los penascos. Jim elastico, salt6 cubriéndose con la diligencia y el conductor le imit6, cuando otro pedrusco tronchaba las patas de uno de los caballos. Nino y su companero, habian caido de bruces sobre los cristales del lado derecho, sufriendo los efectos del encontronazo y por un verdadero milagro, las cajas al perder el equilibrio no les aplastaron. Rabiosos abrieron la portezuela contraria y saltaron a tierra cConniclooolks C@©