Pulp Fiction, 1940 · page 67 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 67: what you’re looking at
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cuando alguien se sittia en las alturas y los domina. —jAh, bien! Pero gsomos cojos, acaso, digo yo? Donde otro suba puedo subir yo. —Si no te detienen a tiros. —Tendria que verlo, jrepinto! Creo yo que te preocupas tontamente. —Bien. Mas vale prever que no lamentar. Terminado el desayuno, emprendieron de nuevo el viaje, siempre ascendiendo por lugares quebrados y violentos. Los caballos, duros y resistentes, se portaban a maravilla. Pero cuando llegase el mediodia, habia que procurarles un merecido descanso. A las dos, habian ganado mucho terreno hacia el primer desfiladero y tras almorzar con feroz apetito, decidieron descansar un par de horas. Eran mas de las cuatro cuando reemprendieron la marcha y el conductor calcul6 que las sombras estarian a punto de cernirse sobre la montana cuando alcanzasen el desfiladero. —Mejor —dijo Texas—. Prefiero pasarlo de noche. —Es peligroso. Podiamos despenarnos por ciertas cortadas que le bordean. Mas alla el camino se muestra mas seguro. El conductor no se equivocé. Sobre las siete, al torcer una curva, distinguieron debajo de ellos la cinta reptante que oprimida por las montanas, cerraba todo paso para salvarlas. Texas ordeno detenerse y desde lo alto de la diligencia registré todo el paisaje. Un mediano talud que se erguia al borde de la senda dominando ésta, llam6 su atencion. —He ahi un sitio ideal para una emboscada —asegur6éd—. Me gustaria poder hacerle una visita antes de cruzar. —jY por qué no, maldita sea Sonora! —grund Nino—. Yo me comprometo a visitar a los sapos de ahi arriba, si asi lo deseas. —Déjalo. Acaso perderiamos el tiempo. jAdelante, pero sin perder de vista las alturas! Me da el coraz6n que el viaje no se va a presentar tan facil como presumiamos. Fl carruaje continu6d rodando. Ahora se deslizaba por una pendiente contraria, para alcanzar propiamente el desfiladero, que después reptaba agudo hacia arriba. El sol se habia ocultado hacia un rato por lo alto de los picachos lejanos, entre una aureola sangrienta y poco a poco, ésta se cConniclooolks C@©