Pulp Fiction, 1940 · page 57 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 57: what you’re looking at
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Poco antes de las diez abandonaron el hotel, portando unos pequenos bultos con algunos efectos y comestibles para el viaje. En la puerta del Banco les esperaba el secretario del director, quien les acompan6 al despacho, donde permanecieron de charla hasta la hora convenida. Mientras tanto, fuera de alli se desarrollaba ocultamente una actividad febril. Zenker, que consiguid localizar en Austin a aquella media docena de indeseables de los muchos que le habian servido algunas veces para sus negocios, se preocupaba de no dejarse enganar. Adivinaba que aquella noche se iban a desarrollar acontecimientos importantes y casi estaba seguro de poder senalar el objeto de la visita de Texas. Situ6 a sus hombres en lugares sombrios, apartados de la parte posterior del Banco, y advirtid: —Nadie se movera sin orden mia. Espero que podamos realizar un buen negocio, pero siempre que os limitéis a seguir mis instrucciones. Audazmente buscé un lugar lo mas préximo a la puerta de salida y espero armado de paciencia. Serian aproximadamente las doce, cuando una diligencia avanz6é pausadamente por el extremo de la calle y se detuvo ante la puerta trasera del Banco. Los caballos carecian de cam panillas para no llamar la atencién y en la vaca se podian distinguir media docena de hombres armados de rifle. Zenker mascull6 una maldicion, grunendo: —jPor el infierno, con esto no habia contado yo! Seis hombres, el conductor, Texas, el mexicano y otro mas, si no se anade alguien a la comitiva, son demasiados para nosotros seis. Rabioso, se desliz6 por las fachadas, ocultando su paso, y se acerco al que parecia capitanear al resto de los forajidos. —Sabes si hay por aqui alguien de garantia con el que puedas contar? —Aqui siempre hay hombres dispuestos a ganar un punado de dolares. — Muy lejos? —Seguramente no. Apostaria lo que voy a ganar contra un cordel de canlamo para mi cuello a que encuentro media docena sin cConniclooolks C@©