Pulp Fiction, 1940 · page 40 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 40: what you’re looking at
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el costado, baj6 la mano con celeridad y le arranc6é el arma, disparando. Pero perdid mucho tiempo en la accién. Cuando el proyectil sali6 de la boca del revélver, lo hizo sin punteria, a impulsos de una contraccién dolorosa, porque por dos veces habia tronado el revolver del capitan, y las dos balas se le habian alojado en el vientre. —Tut lo has querido, «Escuerzo» —apunt6 el policia—. De todas formas, no creo que Texas se vista de luto para llorar tu muerte... Muchachos, registrad a estos tipos... Aquellos dos que se esconden en el rincén llevadlos al cuartelillo. Las detonaciones habian provocado la alarma en las cercanias. Alguien desde la calle distinguié a los policias en el interior de la taberna, y como un cohete descendio al garito mas cercano a dar la voz de alarma. Esta, como un telégrafo pintoresco, se fue corriendo de antro en antro, y asi, cuando el capitan, con los dos prisioneros y sus hombres, sali6 a la calle, adivind que una terrible batalla iba a ser entablada. Se detuvo, y orden6 a uno de sus hombres: —Dejad este par de pajaros alla arriba y que bajen los que guardan la entrada de la calle. Que se peguen a las paredes... No tardara en funcionar la ferreteria. Sus calculos se vieron confirmados prontamente. Apenas habian avanzado una docena de metros con direccién al establecimiento mas prdéximo, varias detonaciones rasgaron las tinieblas y los proyectiles pasaron silbando siniestramente junto a ellos. Las luces de las tabernas se apagaban como por encanto, una zona sombria se extendi6o por toda la calle, y sdlo el livido fulgor de las armas tronando tragicamente rasgaba la obscuridad. Los policias se arrojaron a tierra y arrastrandose, continuaron avanzando. De las bocas de calle mas cercanas surgian nuevos elementos de orden dispuestos a sumarse a la lucha, y el crepitar de las armas aumentaba en intensidad por momentos. Cada vez que alcanzaban una taberna o garito tenian que librar una batalla para forzar el paso. En la penumbra vibraban los disparos mas siniestramente, agudos ayes de dolor se mezclaban a los disparos, voces roncas maldiciendo brotaban en la obscuridad, y algunos, mas medrosos 0 menos comprometidos, pedian armisticio, cConniclooolks C@©