Pulp Fiction, 1940 · page 30 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 30: what you’re looking at
A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
Apenas se habia sentado, Wolff hizo su aparici6n y, colocandose ante el mostrador, pidid un vaso de whisky, al tiempo que echaba una mirada al parecer distraida alrededor, descubriendo rapidamente a Texas en su asiento. Pos6é un momento en él sus ojos llenos de maldad, y Sam pudo captar aquella aviesa mirada. Inquieto, decidié escurrirse para advertir a Texas, pero un nuevo cliente penetré, acercandose a Wolff. —jCaramba, Wolff! —dijo—. j;Qué casualidad verte por aqui! — iY ati? :Vienes de la ruta? —No; estuve en Austin. Cosas de negocios. Te invito. —No; te invito yo a ti. ¢Vienes solo? —Con dos companeros que ahora mismo vendran. —Pues os invito a los tres. Sam, bebida para cuatro. Mientras el tabernero despachaba la bebida, Wolff dio con el codo al recién llegado e indic6 el lugar donde Jim estaba sentado. El forajido volvid la cabeza, y Sam, en guardia, capto la sutil escena. Aquello ya era alarmante. Si el nuevo cliente venia de ruta, ¢por qué Wolff le senalaba a Texas? Su instinto avispado le advirti6 que todo era una maniobra convenida. Sirvid los vasos, y, tomando una botella y una bandeja, se dirigid resueltamente a la mesa de Jim, sirviéndole la bebida. —jCuidado, capitan!... —dijo—. Aquel mas alto es Wolff. Le ha mirado de un modo asesino y ha hecho senas disimuladas al que esta con él. Se les van a unir otros dos. Esté alerta. —Gracias. Veremos qué desean de mi tan ilustres pistoleros. Por debajo de la mesa desenfund6 sus revélveres y los empun6é disimuladamente, colocandose de forma que la mesa _ pudiese servirle de protecci6én y no estorbase sus movimientos. Con las alas del sombrero caidas sobre los ojos, pareci6 sumirse en un gesto de indiferencia, pero no perdia de vista a la pareja, a la que rapidamente se le unieron los dos companeros anunciados. Después de beber se quedaron charlando junto al mostrador, pero maniobraron de forma que, no estorbandose unos a otros, pudiesen dominar el lugar donde Jim se sentaba. Texas capt6 la maniobra y ya no dud6 que algo se intentaba contra él. cConniclooolks C@©