Pulp Fiction, 1940 · page 27 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 27: what you’re looking at
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—Te agradaria acabar con él? —Vaya si me agradaria, pero... ;quién es el que le ata los cuernos al toro? jEso es muy dificil! — Ves cé6mo tengo razon al decir que cuatro acaso seais pocos? El forajido palideci6, preguntando timidamente: — No me ira usted a decir que se trata de él? —Si no le conocieses te lo ocultaria, pero sabiendo quién es no puedo hacerlo. En efecto, se trata del capitan Texas. —jY un demonio que le trague a usted! Yo no lo hago. — Por qué? —Porque sé cémo tira y lo rapido que tira. —iTe conoce él a ti? —No. Sélo le vi aquella vez que ibamos en masa, pero lo recordaré toda la vida. —Bien; si no te conoce, hay muchos medios de sorprenderle. Escucha. Ahora mismo esta en una posada del poblado cenando. Sospecho que ha venido a indagar algo que me interesa. A lo mejor va a visitar algtin garito buscando a alguien. Es facil seguirle, entrar uno a uno, simular entre vosotros una rina y, al disparar, hacerlo sobre él. No lo sospecharia, y cuando quisiera darse cuenta estaria muerto. También podéis entrar uno a uno, reuniros en el mostrador y, a una sena, volver las armas y disparar sobre él. No puede salir con vida ni suponer el ataque... Piénsalo bien, porque mil dolares por cabeza no se ganan tan facilmente. La oferta era tentadora, y Wolff parpadeo con emoci6n al oir la cifra; pero, vacilante, no se atrevid a aceptar. —jSois unos cobardes! —Grundé Zenker—. Cuatro hombres que van a atacar por sorpresa a uno solo y tienen miedo... jSois unos pistoleros de pega, y no sé como el jefe ha confiado en vosotros! Wolff, picado en su amor propio, se irguid, y con ronca voz repuso: —Bueno. Dé usted los mil quinientos, y hecho. —Bien. Mil por intentarlo y los quinientos después si no errdais. —Andando; pero acaso conviniese esperar a los otros. —No puedo. Se me evaporaria, y no quiero dejarle marchar por todo el oro del mundo. Los cinco abandonaron el antro, echando un vistazo a los clientes que habia en él. Ninguno era hombre de confianza de cConniclooolks C@©