ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 26 of 102

Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 26: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 26: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—jCallate, imbécil! —replic6 hoscamente Zenker—. ;No me conoces? — Yo? No. —Soy el teniente del jefe... gAcaso es la primera vez que hablas conmigo? El forajido se acerc6, mirandole a los ojos, y repuso: —Bueno, quiero conocerle, aunque venga vestido de mascara, pero el jefe ha muerto... Lo hemos leido en la prensa. —E]l jefe no ha muerto —asegur6é Zenker—, aunque nos haya convenido que lo crean los demas. Y vengo en su nombre porque os necesito. —jAh, bien! Si hay trabajo, no nos importa hacerlo para los muertos, si sus espiritus pagan en buenas monedas de oro. Y rio groseramente su gracia. —Pagara como siempre os ha pagado. ;Cuantos sois? —Ahora, cuatro. Dentro de un rato, ocho. —No puedo esperar. Quiza con cuatro haya bastante. —Para qué necesita tanta gente? ¢Hay que asaltar el Banco de San Antonio? —No. Hay que deshacerse de un tipo que nos estorba. —Y para eso cuatro hombres? Yo me deshago de media docena solo. —Tu, si, pero no del calibre del que yo quiero deshacerme. Necesitaré los cuatro y tendréis que trabajar con cuidado, no sea la ultima vez que os den tiempo a empufar un arma. Wolff rio sonoramente, pero Zenker, iracundo, gruno: —No seas fanfarrén. Nadie te niega méritos en tu carrera. Te conozco sobradamente para saber lo que das de si, y, sin embargo, te digo que el tipo es uno de los hombres mas peligrosos de todo el Oeste, y, Si me apurais, afirmaré que es el mas peligroso de todos. Wolff, molesto por las dudas de Zenker, repuso: —jNi que se tratara del capitan Texas! Zenker se estremeci6o, y, mirandole ansiosamente, pregunto: —Le conoces? — Que si le conozco? jMaldita sea su figura! Tengo una cicatriz en la espalda de un proyectil suyo, y si me salvé de caer en sus manos fue porque me jugué todo a una carta terrible y me arrojé por una torrentera. cConniclooolks C@©