ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 96 of 102

Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 96: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 96: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Nino lanz6 un rugido de rabia y recogid, el revélver que Head habia hecho caer al suelo al saltar sobre él, pero Texas grit6: —jNo dispares, Nino! j;Procura cogerle vivo; le necesitamos! El mejicano corrié tras el mormon, lanzandole epitetos terribles y emitiendo feroces amenazas, pero el loco corria como un gamo, haciendo sudar a Nino, que se sentia incapaz de competir con él en la carrera. Head evadia la persecucién haciendo regates inverosimiles a través de los penascales, y poco a poco, como atraido por el sordo murmullo de la corriente, se iba acercando al borde de la sima por donde corria la torrentera. Nino confiaba en que, al llegar a ella, se viese obligado a derivar a la izquierda, y maniobr6 para cortarle la retirada, pero, con gran asombro suyo, se produjo algo que no esperaba. El loco llegé al reborde y, sin detenerse, obsesionado por su codiciada presa, rebasé el terreno firme y, como si hubiese sido absorbido por una mano invisible, se hundioé en el vacio, emitiendo un terrible grito que sacudi6é todos los nervios del mejicano. Cuando éste, tragicamente impresionado, se acerco al borde del risco, nada pudo distinguir. El agua corria a una gran profundidad y las sombras del atardecer borraban los contornos de la sima. Furioso, se volviéd junto a sus companeros, grunendo: —jMaldito sea todo Méjico!... Con lo que vale o asi todo eso que se ha llevado estiupidamente al fondo del abismo tenia yo para vivir feliz toda mi vida... Cabizbajo y mustio, se unid a sus compaiieros. Estos se hallaban muy asombrados reconociendo el destrozado cadaver de Zenker. Ahora si que no podia caberles duda alguna que el cruel secretario habia, purgado todos sus delitos y de qué forma mas terrible. Texas volvioé la cabeza al sentir regresar a Nino, y pregunt6: — Qué sucede, Nino? —Nada agradable, jmaldita sea Jalisco! jEse bicho se dejé hundir en la torrentera con todo ese caudal, sin darme tiempo a echarle mano! j;Qué lastima! —Bien, eso no me preocupa —afirm6 Texas—. No era nuestro, y nada perdemos con ello; en cambio, esto, que es una realidad tangible si que debe regocijarnos. Dice el refran que «hagase el milagro y hagalo quien lo hiciere». Nos ha arrebatado a los tres el cConniclooolks C@©